tan gran señor que las aves en el ayre que no bolavan en su tierra sin que él lo mandasse, quanto más la gente que él tenía y le obedeçía y que no se meneaba nadie si no lo mandava él y que él no avía mandado tal y que como él no lo mandasse que no avía tal. Y como el Marqués estuviesse ya determinado en le matar, mandó que le fuese leyda la sentençia y que le sacasen a quemar. Y ansí sacaron al Atagualpa a le quemar, sin aguardar al capitán que avía ydo a ver la gente de guerra que dezía. Y ya que le tenían atado al palo el Atagualpa, preguntole frai Biçente de Balverde si quería ser cristiano y él dijo que sí y bautizole y púsole por nombre don Françisco; y como ya fuese cristiano rogáronle al Marqués que permitiese que le fuesse dado garrote, pues hera ya cristiano. Y porque se cunpliesse su sentençia mandó que le fuese hechada çierta paja ençima y que le pegasen fuego y luego fue dado garrote al Atagualpa y echáronle paja ençima y chamuscáronle e ansí murió Atagualpa. Y como fuese muerto, hízole quitar frai Biçente del palo y enterrole en la yglessia que allí hera en Caxamalca, cuya muerte fue bien sentida y llorada por todos los suyos. Y como Cuxi Yupangue viese muerto a su señor y hermano, andúbose por allí por Caxamalca disfraçado por ver si podía hurtar a su hermana doña Angelina Yupangue, que ya la tenía el Marqués consigo. Y como saliese el Marqués de Caxamalca, siguiole çiertas jornadas el Cuxi Yupangue por ver si le podía hurtar a su hermana y llevársela a[don]de nunca más la biera; y como viese que no la podía hurtar porque yba a recaudo, bolviosse el Cuxi Yupangue a Caxamalca y sacó el cuerpo de Atagualpa de la sepoltura do estava y púsolo en una[s] andas, en las quales le llevó de allí a Quito. Y estava en el Quito en aquella sazón un capitán de Atagualpa que se dezía Rumiñagui; y como Cuxi Yupangue llevase el cuerpo de Atagualpa, hízole un mensajero a este Rumiñagui, por el qual le enbió a dezir cómo llevava el cuerpo de su señor Atagualpa. Y como el Rumiñagui tuviese esta nueba y biese que benía Cuxi Yupangue y que hera señor y capitán general de Atagualpa y que traya su bulto y que llegado que fuese al Quito [f. 140] avía de ser señor Cuxi Yupangue y él no, prosupuso [sic] de le matar al Cuxi Yupangue como mejor pudiesse y tomar el cuerpo de Atagualpa y ansí quedarse señor. Y para poder salir con esto, juntó la gente de guerra que consigo tenía y deçindió en busca de Cuxi Yupangue, so color de que yba a resçebir el cuerpo de Atagualpa. Y como llegasse a do Cuxi Yupangue llegava, el Rumiñagui hizo su acatamiento al bulto de Atagualpa y hízole çierto sacrifiçio y el 397
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