Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

que fuese a esta guaca y que truxesse este thessoro. Y ansí se partió Hernando Piçarro y llegó a la guaca; y por presto que llegó, los yndios tuvieron notiçia que yban a sacar el thessoro della y sacaron la más cantidad del thessoro los yndios y huyeron con ello. Y como llegó [f. 138v] Hernando Piçarro vio que avían sacado lo más del thessoro y él sacó lo que restó en ella y pudo aver della. Y de allí subió a la sierra y salió a Bonbón y allí tubo notiçia de Chalcochima que estava en Xauxa castigando a los de la Mira, que no se avían querido hallar en su favor y a los que avían sido contra Atagualpa; y mandó a aquellos yndios que yvan con él, que le llevase[n] a do estava Chalcochima y a la provinçia de Xauxa. Y lleváronle a Xauxa a él y a los que consigo llevava y llegó a ora de bísperas y halló a Chalcochima que estava enbriagado y prendiolo. Y otro día dijo el Hernando Piçarro a Chalcochima que dónde estava Guascar y que qué avía hecho del thessoro de Guascar; y el Chalcochima dijo: Yo le maté y dado fin de todo su linaje y de los que le siguieron y véis aquí su thessoro; y mostrole çiertos basos de oro y dióselos. Y luego se bolvió de allí Hernando Piçarro a Caxamalca y llevó presso a Chalcochima y ansí entró en Caxamalca. Y después que el Marqués uvo repartido el thessoro entre los suyos, estúvose en Caxamalca holgándose con los suyos y con Atagualpa çierto tienpo y preguntándole cosas; y el Atagualpa ansimismo se holgava con el Marqués y con los demás españoles en tanta manera que los españoles le amavan y él a ellos. Tenía en aquel tienpo el Atagualpa çiertas mugeres, entre las quales tenía una que se dezía Sancta, la qual hera muy blanca y hermossa y paresçiole bien esta Sancta a un yndio que allí traya el Marqués por lengua. Y, como le paresçiese bien, tubo ojo quando el Atagualpa salía de su aposento fuera. Y como saliese, este yndio lengua entrose en el aposento del Atagualpa y echose con esta Sancta por fuerça y estando en esta trayçión entró el Atagualpa y hallolo a la lengua en la manera que ya avéis oydo con su muger Sancta, y como le viese díjole: Vellaco yunga perro y con mi muger, bien paresçe que soy preso, que si no lo fuera, bien sabes tú que a ti y a tu linaje y en todos los de tu naçión yo hiziera un castigo de tal manera que dellos no uviera memoria. Y como a la lengua esto le acaeçiesse saliose fuera y diçimuló su maldad y el Atagualpa no dijo cossa a nadie. Y dende a çiertos días paresçiole [a] aquella lengua que lebantando a Atagualpa que se quería alçar y huir y que avía hecho traer çierta gente de guerra çerca de allí para ello que le matarían y que ansí abría la muger de Atagualpa para sí aquella con quien 395

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