Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

[f. 138] Capítulo xxvi. En que trata de cómo Atagualpa dio el thessoro al Marqués en Caxamalca y de cómo el Marqués lo repartió entre los suyos y de cómo mandó después desto el Marqués matar al Atagualpa y de cómo Atagualpa murió y de cómo fue preso Chalcochima. Como el Marqués tuviesse preso a Atagualpa en Caxamalca, teníale en su aposento consigo y allí dormía el Atagualpa y sienpre procurava el Marqués de le hazer todo plazer y dalle contentamiento porque Atagualpa hera gran señor y bía que avía hallado en su poder todo el reyno del Perú y que él le tenía y señoreava quando le puso debajo del dominio de su Magestad y porque la virtud y gran magnifiçençia del Marqués hera grande. Y, como le tuviesse presso, díjole al Atagualpa que le diesse çierta cassa llena de oro y plata hasta una señal que le señaló en ella y que le soltaría. Y como oyó dezir el Atagualpa al Marqués que le soltaría, respondió el Atagualpa y dijo que él se la ynchiría de oro y plata mucho más arriba de aquella señal, señalándole otra señal más arriba de la que el Marqués la señaló. Y el Atagualpa juntó e hizo juntar todo el oro y plata que dijo y, al tienpo que ansí lo juntava, el Atagualpa rogole al Marqués que no consintiese que ninguno de los suyos abollasen ni quebrasen pieça de oro ni de plata de las que él allí metía y él hazia ajuntar [sic]. La yntinçión del Atagualpa devía de ser que como lo soltasen haría tal guerra que tornase a aver sus pieças de oro y plata. Y siendo ya junto todo el oro y plata y estando ya la casa llena hasta la señal que [e]stava señalada, el Marqués tomo la pieça que mejor le paresçió de capitán general y luego sacó los quintos que a su Magestad de allí le perteneçían y diolos y entregolos a su thessorero. Y esto hecho, hizo las partes que a cada uno de los que allí con él se avían hallado del tal thessoro le pertenesçía; y esto ansí hecho diolas y repartiolas entre los suyos, dando a cada uno lo que ansí le venía conforme a sus serviçios y calidad y ansí repartió este thesoro entre los suyos. Y como tuviese notiçia el Marqués de la riqueza que avía en una guaca que se llamava Pachacama, la qual es en la costa, quatro leguas de donde agora es la çiudad de los Reyes, mandó a Hernando Piçarro, su hermano, 394

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