Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

12 Leemos en dicho documento que, si bien la labor interpretativa la tuvo Pedro Escalante, «indio ladino en lengua castellana», el recojo de la información contó con la «asistencia de Juan de Betanzos y Francisco Villacastín, vecinos desta ciudad del Cuzco, personas que sabían muy bien la lengua general deste reino» (Martín Rubio, 2004, p. 362). 13 Es lo que quiere decirnos en su dedicatoria, buscando al mismo tiempo justificar las fallas y ofrecer el remedio en materia de averiguación histórica, destacando el carácter especial de su intento: «Porque entonçes [los españoles] no tanto se empleavan en savello quanto en sujetar la tierra y adquirir y tanbien porque como nuevos en el trato de los yndios no sabrian ynquirirlo y preguntarlo faltandoles la ynteligençia de la lengua y los yndios reçelandose no osarian dar entera relaçion». Pero, además, «no los entendiendo rectamente ni aun las lenguas en los tiempos pasados no savian ynquirir y preguntar lo que ellos pretendian saver y ser ynformados». 14 Así procede, por ejemplo, el quechuista y «filólogo» Meneses, cuando traduce la canción guamanpomiana de los Condesuyos (Guaman Poma, 1936 [1615], p. 327), que aparece registrada no en quechua sino en la variedad aimara local que se hablaba hasta por lo menos el siglo XVII en aquella región (Meneses, 1984, pp. 114-115). 15 En tal sentido, nos parece que carecen de todo sustento los argumentos desarrollados por Lydia Fossa. que tratan de poner en duda la competencia idiomática quechua desarrollada por nuestro cronista (2006, pp. 162-173). De hecho, lo único que demuestran los ejemplos que aduce buscando «probar» su aparente insuficiencia en el dominio de la lengua (ver pp. 170-173) es que la autora no parece conocer la gramática que los subyace: ¿cómo evaluar «el grado de conocimiento» del quechua del cronista sin tener una clara noción de las diferencias existentes entre una frase genitiva «referencial» (del tipo <inti-p churi-n> ‘hijo del Sol’) y una simple atributiva (como <inti churi> ‘hijo solar’)? Sobran los comentarios. 16 La lengua que consigna el ilustre dominico es, según sus propias palabras, la «general y entendida por toda la tierra, y mas vsada de los señores, y gente principal, y de muy gran parte de los demás Indios» (Santo Tomás, 1994b [1550], «Prólogo»). 17 Así conocido por lo menos hasta fines del siglo XVI, en que pasa luego a designar a la variedad central del quechua (hablada en los departamentos peruanos actuales de Áncash, Huánuco, Pasco, Junín y sierra norteña de Lima). En efecto, el nuevo referente que adquiere la designación de «chinchaisuyo» se puede apreciar en este pasaje de Alonso de Huerta, catedrático de quechua en San Marcos: «Aunque la lengua Quichua, y general del Inga, es vna, se ha se advertir primero, que esta diuidida en dos modos de vsar de ella, que son, el vno muy pulido y congruo, y este se llama de el Inga, que es la lengua que se habla en el Cuzco, Charcas, y demas partes de la Prouincia de arriua, que se dize Incasuyo. La otra lengua es corrupta, que la llaman Chinchaisuyo, que no se habla con la pulicia y congruydad que los Ingas la hablan» (Huerta 1993 [1616], «Introdvction»). 18 El pasaje va como sigue: Atahualpa «habló en el lenguaje de Chinchaisuyu, el cual entendía mejor el faraute, por ser más común en aquellas provincias que no el del Cozco, y por esta causa pudo Felipillo entender mejor la intención y las razones del Inca y declararlas, aunque bárbaramente» (Garcilaso de la Vega 1944 [1617], I, XXV, 72). 37

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