a dezir que hablasen con él porque [a] aquello avía venido a ellos de parte del Ynga. Y ellos le tornaron a dezir que [testado: a] no le querían a él nada, que al Ynga querían hablar. Y el Unanchullo se bolvió y dijo al Ynga que aquella gente porfiava en querer hablar con él y luego el Ynga mandó que les mostrasen el bado. Y luego fue un orejón e hizo con la mano una seña a los españoles diziéndoles que se fuesen por el arroyo abajo hasta que y que pasarían. Y luego los españoles lo hizieron ansí y dizindieron por el arroyo abajo hasta que llegaron a una junta que se hazía del arroyo caliente con otro frío y el orejón les dijo que pasasen, que aquel hera el vado; y así passaron los españoles. Y como el agua del arroyo hera muy caliente no resçibieron los cavallos contentamiento dello; y al salir del arroyo están unos escalones de piedra para subir a los aposentos y como los cavallos subiesen desabridos del agua caliente, hizieron con los pies grande estruendo al subir de los escalones [f. 130v] y con las herraduras hazían saltar lumbre de las piedras, todo lo qual notaron los yndios y en ber la lumbre tuviéronlo por cossa de admiraçión. Y como uviesen pasado fueron onde el Ynga estava y el Ynga, como hera honbre grave, aunque heran los primeros que él avía visto y él los viese, no hizo ningún mudamiento. Y los españoles dijeron al Ynga que le enbiava a llamar el Capitán, que hera hijo del sol. El Ynga dijo a Unanchullo que les dijese que al presente no estava para yr a Caxamalca porque se estava recreando en fiestas que hazía, que otro día por la mañana yría allá a verse con el señor que los enbiava y el Unanchullo lo dijo ansí. Y el Ynga mandó que luego sacasen mucha comida de patos y corderos asados y tortillas de maíz, según que él avía tenido notiçia que hera la bianda que los españoles comían y deseávalos ber cómo comiesen; y quisiéralos ver apear y cabalgar en sus cavallos por ver de qué manera se apeavan y tornavan a cabalgar. Y luego fue sacada allí comida y el Ynga dijo a Unanchullo que les dijese que se apeasen y comiesen. Y los españoles, temiendo que el Ynga les quisiese hazer alguna burla, dijeron al Ynga que ellos no venían allí para asentarse a comer, que venían por mandado de su señor a le llamar, que les dijese que qué quería hazer. El Ynga dijo a Unanchullo que hiziese sacar chicha en basos de oro fino, que quería ver si los españoles, como uviesen bevido, si se llevavan los basos por ser de oro, porque le avían ynformado que heran amigos de oro. Y luego les fue sacada la chicha a los españoles y diéronsela, los quales tomaron los vasos de oro en las manos y algunos, temiendo no les fuese dado en aquella 377
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