como la carne se yva asando, le davan con aquellas escobas, mojándolas en aquel agí y sal ya dicho. Y siendo ya toda la carne ya asada fueles allí traydo mucho maíz tostado y cozido; con el qual, siendo asentados en el suelo [f. 104] estos quillayçingas, todos juntos en rueda, en presençia de los cañares, todos comieron a sus tres señores ya dichos. Lo qual viendo los cañares mostravan aver desto gran plazer y alegría por dar a entender a Atagualpa que aquellos tres señores les avían hecho que le fuesen enemigos y delinquentes y que se holgavan de ber el castigo que dellos se hazía. Y esto hecho, mandó Atagualpa que estos cañares fuesen puestos en la provinçia de Guainbo [sic: Guambo], que confina con los ratas, para que allí fuesen mitimaes y allí bivientes y que de allí le sirviesen; y ansí luego fueron de allí llevados estos cañares y puestos en la provinçia de los Guanbos, en la manera dicha por mitimaes. Y esto proveído enbió a Chalcochina [sic] y a Quizquiz çierto mensajero a les avisar que mirasen la enpressa que llebavan y que no se descuidasen en cosa sino que en todo uviese gran cuidado; y en espeçial que no perdonasen a ninguno de qualquier calidad que fuese ningún delito que hiziese; y que fuesen haziendo en las gentes y provinçias que llegasen de los que rebeldes y enemigos les fuesen, grandes castigos por donde fuesen temidos, y que ansí se haría la guerra y abrían vitoria de sus enemigos. Y que si alguna provinçia les viniese de paz, que los señores de la tal provinçia fuesen dellos bien resçebidos y amados, de manera que del castigo y buen tratamiento fuese en toda la tierra sonado. Y que la gente de guerra que ansí llebasen y les diesen en las provinçias que les venían y salían de paz, la pusiesen sienpre que ansí la uviesen, en lo más peligrosso e a banguardia de las batallas que fuesen dando, para que [entre renglones: en] ellos siendo ansí puestos ellos y sus prinçipales, se viese si la obediençia que les avían dado hera sobre cautela. Y que esto hiziesen sienpre para esamen de lo que saber quisiesen y que no se fiasen para la guarda de sus personas sino de la gente de guerra que del Quito sacaron y él les avía dado. Y que sienpre le avisasen por las postas o, como mejor viesen, todo lo que les subçediese en su jornada. Y que ansimismo les hazía [f. 104v] a [sic] él saber cómo se le avían revelado los de la provinçia de los Pastos y que yva con gente sobre ellos; y que desque los uviesse castigado, que procuraría pasar adelante y ber qué gentes avía en lo no visto ni conquistado. Y este mensajero despachado, hordenó de se partir de aquel pueblo de Carangue y mandó a Unanchullo que él quedase en aquella provinçia y 324
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