allí al Atagualpa porque se avía tardado mucho en la ocupaçión que avía tenido y dar la horden y el demás proveymiento para el edifiçio de la casa. La qual casa, abrán de saber que es la que dizen los que no lo saben que Atagualpa naçió allí, la qual cassa se dirá adelante para qué fue edificada allí por Atahualpa. Y llegados que fueron los cañares que él mucho deseava castigar, mandó que los señores prinçipales que entre ellos venían, que fuesen apartados y puestos aparte y sacados dentre sus gentes y luego fueron apartados, entre los quales fue apartado un señor prinçipal de los cañares que se dezía Rocosaca, [f. 103v] el qual hera tuerto de un ojo; al qual mandó que fuese puesto en çierta prisión juntamente con otro señor del Cuzco que hera mitima en el Quito, que se llamava Atoc, el qual le avía hecho grandes traiçiones andando llevando nuebas a los cañares de lo que él hazía en el Quito para que los avisasen los cañares a los capitanes de Guascar e al Guascar de lo que él ansí hazía en el Quito. Y siendo presso aquel Atoc, supo dél el Atagualpa sus traiçiones y las de los cañares, por cuya condenaçión Atagualpa se yndignó contra los cañares muy mucho más. Y puestos en prisión estos dos, hizo que de los demás señores cañares que ansí heran apartados, los trujesen tres los más prinçipales allí delante dél; y como allí fuesen mandó que ansí bivos como estaban les sacasen los coraçones, diziendo que quería ver qué color tenían los coraçones de los malos y luego se les fueron sacados. Y como esto fuese hecho, dijo en alta voz el Atagualpa que si los yndios sujetos a aquellos tres prinçipales le tenían a él buen coraçon y boluntad, que luego se lebantasen y comiesen los coraçones malos de sus prinçipales. Lebantáronse luego e hizieron pedaços los tres coraçones de sus señores y repartiéronlos entre todos ellos en pedaços muy pequeños, de manera que a todos cupo parte y ansí crudos delante de Atagualpa los comieron, de lo qual el Atagualpa resçibió contentamiento y de ber la presteza con que los cañares se lebantaron a comer los coraçones de sus señores. Y esto hecho mandó Atagualpa que luego viniesen allí çierto número de yndios quillayçingas para que en presençia de los yndios cañares comiesen los cuerpos y carnes de los tres señores ya muertos. Y luego vinieron allí los quillayçingas, yndios que comen carne umana, y delante de Atagualpa y de los cañares todos hizieron un gran fuego y luego tomaron los cuerpos muertos y hiziéronlos pedaços y pusiéronlos en sus asadores y truxeron allí un tinajón pequeño lleno de agí y sal y agua y con unas escobas de paja, 323
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