Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

baylava y cantava con ellos, asidos de las manos a manera de quien anda en corro, y comía con ellos; y esto hecho dávales de lo que llevava y hazíales merçedes. Y desque esto hera hecho mandava que le trajesen la quenta de las biudas que avía y de los guérfanos, que todos se los trujesen delante, y ansimismo de los pobres; y luego se ynformava de lo que cada uno déstos poseya y dezíanle la berdad, porque nadie le osava dezir mentira. Y del que hera ynformado que hera pobre, dávale hazienda de los depósitos que en cada pueblo avía para este benefiçio, hordenados por Ynga Yupangue. Y ansí no bivían en nesçesidad porque ansí a los guérfanos como a las biudas y lo demás, a todos les hera dado lo nesçesario que ansí avían menester para su bivir [f. 90] de allí adelante sin tener nesçesidad. Y esto hecho, salíase de aquella provinçia y ya en la otra allí comarcana se sabía cómo yba; y llegado a los términos della hallava que le tenían allí aparejado el vestido acostunbrado y desnudávase el que ansí llevaba vestido del traje del pueblo do antes avía salido y bestíase aquél y ansí entrava en cada provinçia con el traje y bestido della y regozijávase con ellos como si fueran sus yguales. Y a unos dava mugeres y a otros ganados y a otros vasos de oro y plata e a otros vestidos preçiados de los de su traer y de otras cosas que a ellos les agradava. Y desta manera andubo en torno del Cuzco un año, donde llegó al balle de Yucay y paresçiole bien, el qual hera despoblado y en él no avía cossa sino quebradas y montes. Y, pareçiéndole bien, fuese de allí al Cuzco. 293

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