Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Capítulo xlii. En que trata de cómo Guaina Capac salió de la çiudad del Cuzco veinte leguas en torno della y bisitó los pueblos y provinçias que en torno dél heran y las cosas que hizo en esta visita. Después que Guaina Capac uvo visitado y visto las cosas de la çiudad según que en el capítulo pasado avéis oydo, paresçiole que devía salir y ber los pueblos y provinçias que en torno de la çiudad heran veinte leguas. Y como esto quisiese salir a ver, paresçiole que hera bien llevar consigo algunas cosas para dar e hazer merçedes a los caçiques de los pueblos y provinçias que ansí viese y visitase; y luego mandó que le fuesen proveydas y aparejadas [f. 89v]las tales cosas que ansí avía de llevar. Y siéndole ya proveydas se salió de la çiudad y luego como salió mandó a aquellos señores que consigo llevaba, que sienpre tuviesen cuidado de hazer saver antes que llegase al tal pueblo o provinçia do él yva cómo yva allí aquel día para que le saliesen al camino y le sacasen un vestido del traje y vestidura que en el tal pueblo se usava; y porque la usança del Cuzco hera que los del Cuzco heran todos motilados y sin cavello, héralo ansimismo el Ynga. Y porque algunas vezes avía de llegar a pueblo do se usava traer cavello, mandava que juntamente con el bestido, que le trajesen una cabellera que se la pusiesse; y ansí se la estavan esperando los señores de aquella provinçia do él avía de llegar con el bestido y traje de cabellera en esta manera, que si eran encrisnejados los cabellos, mandava que la tal cavallera [sic] que ansimismo fuese encrisnejada. Y llegado el Ynga ofresçíanle aquel bestido y el Ynga lo resçibía y luego se lo bestía y se ponía su cabellera [enmendado: caballera] y paresçía natural de aquella provinçia. Y ansí entrava en el pueblo prinçipal della, donde llegado que hera a la plaça del, le tenían hecho çierto asiento a manera de un castillejo alto y en do medio del castillejo una pileta llena de piedras; y como llegase el Ynga al pueblo, subíase en aquel castillejo y allí se sentava en su silla y de allí vía a todos los de la plaça y ellos le bían a él. Y siendo allí trayan delante dél muchos corderos y allí se los degollavan delante y se los ofresçían y luego le baziaban delante mucha chicha en aquella pileta que allí estava en sacrifiçio y él bevía con ellos y ellos con él. Y luego deçendía de allí y 292

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