Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

y señores de todos los pueblos y provinçias por donde avían pasado. Y como llegasen a aquel pueblo de Atuncolla do el Ynga estava, el Ynga los resçibió muy bien a él y a los caçiques que consigo trayan y mandó que luego otro día el campo caminasse para la çiudad del Cuzco. E ansí se partió para la çiudad del Cuzco llevando mucha y muy gran riqueza consigo de aquella vez que ansí avía salido a castigar los de Collasuyo y llevando ansimismo consigo todos los caçiques y señores de todas las provinçias y balles que ansí avían sujetado desde Chile [f. 81] hasta la çiudad del Cuzco y desde la costa de la mar hasta la provinçia de los andes; y conquistó desde que desta vez salió de la çiudad del Cuzco hasta que bolvió a ella seisçientas leguas. Y como llegasse de buelta a un pueblo que dizen Moyna, que es quatro leguas de la çiudad del Cuzco, supo y tubo nueba que su hermano Yamque Yupangue, que él avía dexado en su lugar y el que a él le avía nombrado señor y dádole la borla del Estado, aquella mañana avía espirado de una grave dolençia que le dio, aviendo bivido este señor YamqueYupangue, hijo mayor deYnga Yupangue, ochenta y çinco años. Y como tuviese esta nueba, para que uvo gran pesar dello [testado: hera]; y aunque hera señor grave no pudo encubrir tanto el pesar y pena que ansí avía resçibido con la nueba de la muerte de su hermano que no llorase y fuesen dél algunas lágrimas. Como fuese pública por el campo la tal nueba, fue tanto el lloro y llanto que los demás señores y señoras hizieron que no se oyan unos a otros; el qual llanto hizieron todo aquel día y toda aquella noche tocando muchos atanbores y lo mismo se hizo en toda la çiudad y pueblos comarcanos que ansí heran en torno della. Y ansí el Ynga otro día se puso de vestiduras de luto e hízose una raya en la frente de alto abajo del anchor de un dedo negra y quitose la borla del Estado en señal de sentimiento. Y luego todos los de su campo se vistieron de luto ansimismo, ansí hombres como mugeres, la qual color de luto hera una color parda que ellos llaman paco, hecho de lana de ganado montés; y untáronse los rostros ansí los hombres como las mugeres de un betúmen negro. Y luego mandó que toda su gente partiese para la çiudad, en el qual camino fueron hasta llegar a ella haziendo mucho sentimiento, ansí el Ynga como los demás, tocando sus atanbores sienpre. Y con esta nueba no quiso el Ynga entrar en la çiudad del Cuzco con triunfo. Y como el Ynga [f. 81v] quisiese entrar en la çiudad, ya que llegava della un quarto de legua, saliéronle a resçebir todos los de la çiudad todos hechos un 275

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