ruin. Lo questos tenían heran minas de muchas colores muy finas para pintar y de todas las colores que nos tenemos y ansimismo poseyan algún tanto de ganado y ay ansimismo en aquella tierra muchos abestruzes y los naturales destos poblezuelos bevían de xagüeyes y manantiales muy pequeños. A éstos mandó que le tributasen de aquellas colores y de aquellos ganados e ansí lo hizieron. Y partiendo de allí fue por tierra muy estéril de aguas y comidas y tierra rasa y sin monte y todo lo demás della salitrales. Y como saliese desta mala tierra vino a dar en una provinçia que llamavan Chuquisaca, la gente de la qual y redondez della hera gente belicossa y llamavan de Charcas y él los subjetó en breve. Y como él los tuviese debajo de de [sic] su dominio y fuese avisado de su gente de guerra que heran señores que poseyan mucha plata, preguntoles que de dónde la avían y ellos le dixeron que de un çerro que se llamava Porco la sacavan y él quiso verlo. Y ansí mandó que su gente encaminasse para allá y como llegase a do las minas heran dio la horden que se avía de tener en el tributo que dellas le avían de dar. Y esto ansí hecho, hecha juntar toda la más plata que pudo, se partió [f. 80v] de aquella provinçia de las Charcas y salió a un sitio do llaman Paria y allí mandó edificar un tanbo y ansí se partió con su gente. Y caminando para Chuquiabo [enmendado: Chuquyapo], en la qual provinçia tubo notiçia que avía en ella çiertas minas de oro; y ansimismo recogido en ella la más cantidad de oro que pudo y dexada dada orden en la manera que de aquel oro le avían de tributar, se partió para la çiudad del Cuzco, yendo de allí derechamente al pueblo de Chucuito. Y de allí fue al pueblo de Atuncolla, donde halló a los capitanes que avían ydo por la costa de la mar, los quales avían subido por Arequipa. E ansimismo halló los que avían ydo por los Carangas y los unos y los otros trayan consigo los caçiques que ansí avían avido en los pueblos y provinçias por donde avían venido y el Ynga los resçibió benignamente. Y porque no avían llegado los otros capitanes que avían ydo por los chichas a salir do estava el cuerpo de Paucar Usno, el Ynga esperó allí en Atuncolla çinco días, en fin de los quales llegaron aquellos capitanes que ansí esperavan, los quales venían bien travajados y un terçio menos de la gente que avían llevado porque los chichas pusiéronseles en defensa y avido con ellos sus batallas y recuentros [sic], aunque les mataron la terçia parte de gente que llevavan, al fin uvieron vitoria de todos ellos. Y si terçia parte les avían muerto de gente, ellos se satisfizieron dellos bien, que los trujeron muertos y sujetos, y trayan ansimesmo consigo todos los caçiques 274
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