Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

buenos tenporales y les quitase enfermedades y todo mal que les viniese pues hera [f. 71] en el cielo. Y pasados los quinze días que esto uviesen hecho, que le hiziesen una fiesta, a la qual fiesta llamó y mandó que se llamase PURUCAYA, en la qual fiesta saliesen el primer día [testado: saliesen] a la plaça quatro hombres vestidos con unas vestimentas de pluma y los gestos con muchas pinturas y otras unturas; y que las vestimentas déstos, que fuesen hechas de tal manera que de nadie fuesen conoçidos y a todos fuesen espantables. Y es verdad que yo vi hazer esta fiesta en la çiudad del Cuzco dende a un año que Paulo murió por él; y estos hombres ansí disfraçados, mas me paresçieron figuras en su traje y cosas que hazían demonios, que no de personas ni de ángeles del çielo. Y bolviendo a nuestra ystoria mandó que estos quatro hombres trujesen atadas a las çinturas unas cuerdas largas hechas de oro y lana fina y que truxese cada uno déstos diez mugeres consigo vestidas y adornadas de vestiduras preçiadas y estas mugeres viniesen asidas de la cuerda que cada uno dellos traya atada la çintura. Y que los dos déstos estuviesen a la una parte de la plaça y los otros dos a la otra, apartados los unos de los otros algún tanto; y que cada uno déstos trujese un muchacho y una muchacha consigo, los quales le trujesen en medio; y que la muchacha trujese a cuestas un costalejo de coca, el qual costal fuese y avía de ser de oro o plata; y que el muchacho trujese unos ayllos en las manos, lo qual fuese arrastrando por el suelo. Y que cada uno de aquellos quatro andubiesen haziendo visajes a una parte y a otra por la plaça; y las dies mugeres, estando en un lugar quedas, teniendo el cordel en su mano con que el disfraçado anda atado y quando fuese un trecho dellas el disfraçado, que largasen parte del cordel, el que a ellas les paresçiese, y quando anduviese para atrás hazia [testado: a] ellas, que cog[i]esen el cordel; y que la muchacha que la coca llevase, que quando en quando le metiese coca ella en la boca, sacándola de aquellos talejo[s] [sic] de oro o plata. Y mientras él anduviese haziendo estos visajes, que esta muchacha fuese a salticonçillos a un lado dél, llevando un palillo en las manos y amagándole con él como que se los quería tirar sobraço; y el muchachuelo ansimismo fuese endiendo por el suelo aquella cordezuela y aillo, que esto significan dizen que es que aquellos [f. 71v] demuestran en aquella figura a sus enemigos en la guerra; y la muchacha de la coca, que significa una muger que le dava coca quando peleava; y el muchacho con el ayllo que le servía con él y con las demás armas y se las dava a mano quando ansí peleavan. 256

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