Porque abrán de saver que este ayllo es una cordezuela hecha en triángulo y en las dos puntas de los dos cabos están atadas en cada una dellas una pelota del gordor de una naranja y ansí redonda y en la otra punta del otro ramal otra ni más ni menos, las quales son hechas de piedras de metal y asen de la una bola y cuelgan las dos abajo; y quando las quieren tirar tráenla en el ayre bien ansí como quando uno quiere tirar una jonda [sic] y tienen tino a lo que quieren tirar; y si es hombre y le tiran a las piernas, çíñele de tal manera que le atrailla y no le deja dar paso y si no tiene socorro con que se desenvuelva el tal cordel no lo puede cortar el que ansí está tan en breve que no sea más en breve con él el enemigo que se le tiró y le prenda y mate. Y lo mismo haze a los braços si a los braços le tira. Y éstos son de una braça y braça y media los de la guerra. Y de cordeles de niervos otros pequeños traen ellos con que tiran a abes en el ayre y como les açierten ásenlas, porque se les rebuelven los cordeles de tal manera que no las dejan bolar; y están diestros en estos tiros porque los usan desde niños, que por maravilla yerran tiro déstos. Y bolviendo a esta ystoria, las diez mugeres dizen significar la voluntad de aquel señor, que si la voluntad le dava larga de la cuerda con que le traya atado, que hazía como hombre suelto; y si le tirava della que no hazía cossa más de como le dava larga de cuerda, diziendo que la voluntad tenía atado al hombre y estos cansados que saliesen de la plaça. Y que luego hiziesen gran llanto en ella por el nuebo señor y los demás señores y la demás gente que allí estuviesse. Y esto hecho, que saliesen dos esquadrones de gente de guerra, uno de la gente de Hanan Cuzco y otros de Huren [enmendado: Huran] Cuzco. Y que el un esquadrón saliesen por la una parte de la plaça y el otro por la otra y que batallasen y que se mostrasen vestidos los de la gente de Huren Cuzco y bençedores los [f. 72] de Hanan Cuzco, significando las guerras que el señor tubo en su bida. Y que esto acavado su llanto, todos los señores del Cuzco asidos por las manos, en el qual llanto dijesen en alta boz y relatasen sus vitorias y grandezas. Y esto acavado, que saliesen otros dos esquadrones de mugeres vestidas como hombres ençima de sus mesmos vestidos y en las cabeças ansimismo las ataduras de hombre y que ansimesmo truxesen en la cabeça unos plumajes y que el un esquadrón de mugeres truxesen unos paveses y el otro unas alabardas altas en las manos; y que anduviesen estas mugeres en torno de la plaça a çierto passo moderado, a manera de sus bayles, entre las 257
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