Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

[f. 70v] Capítulo xxxi. En que trata de los sacrifiçios y ydolatrías que Ynga Yupangue mandó hazer después de su muerte. Mandó Ynga Yupangue que el año cunplido desde el día de su muerte y en fin dél le hiziesen çierta fiesta que es casi canonizarle como a santo, en la qual fiesta mandó que se hiziesen tantas çerimonias y se disfraçasen en tantos vestidos, que por la gran prolixidad dellos no los diremos aquí todos más de los que a mí me paresçió que devía poner, porque en esto no me tuviesen por corto. La qual fiesta mandó que le hiziesen en la çiudad del Cuzco y no en otra parte y la qual fiesta estuviesen un mes y la qual hiziesen los señores y señoras del Cuzco en esta manera. Que el primer día que començasen, que saliesen todos los del Cuzco hechos sus esquadrones ansí hombres como mugeres, enbadurnados los rostros con una color negra, y que fuesen a los çerros de en torno de la çiudad e ansimismo fuesen a las tierras do él senbrava y cogía y que todos ansí andubiesen llorando; y que cada uno y cada una déstos, que trujesen en las manos las ropas de su vestir y arreos de su persona y armas con que peleavan. Y que llegados que ansí fuesen todos ellos en las partes do se paró y sitios do se sentó quando él bivía y andava, por allí que le llamasen a bozes y le preguntasen dónde estava y que le relatasen allí sus hechos. Y que cada uno dellos hablasse como la cossa que tuviesse en las manos suya, que si tenía alguna camiseta, que dijese: bes aquí el vestido que te vestías; y, según que fuese el vestido, que si hera el que se vestía en las fiestas que ansí lo dijese; y si heran armas con que peleava, que dijesen: ves aquí tus armas con que vençiste y sujetaste tal provinçia y tantos caçiques que heran señores della; y ansí por el consiguiente le relatasen y dixesen lo que hazía quando bivo hera con cada cosa que en las manos trajese. Y que esto avían de hazer quinze días desde la mañana hasta la noche por los çerros y tierras y casas y calles de toda la çiudad. Y acavado de relatar lo que ansí cada uno dijese según que lo que llevavan en las manos, que le llamasen en alta boz; y que a estas vozes respondiese el señor más prinçipal de los que allí yban y que dijese en el çielo está con su padre el sol; y que luego respondiesen a esta voz que se acordase [testado: n] dellos y les enbiase 255

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