Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Y esto hecho, que con todos los caçiques señores que uviesen venido a dar obidiençia al nuebo señor, que enbiasen con cada uno dellos un orejón del Cuzco para que en su tierra del tal caçique le fuese hecho sacrifiçio y llorada su muerte en esta manera: Que llegados que fuesen a la tal provinçia, el caçique y el orejón hiziesen juntar todos los prinçipales della y ansimismo toda la demás gente y los niños y niñas y que los demás prinçipales por sí y la gente común por sí y los niños por sí y cada parçialidad destas le llorasen en todos los pueblos de las tales provinçias. Y que esto hecho repartiesen entre toda esta comunidad y en cada provinçia de las de la tierra todo el maíz y ropa que en los depósitos de la tal provinçia uviese, repartiendo entre cada quatro déstos una obeja; y tanta parte se diese a los niños como a los grandes déstos; y que fuese hecha mucha chicha y se diese a éstos, que todo esto fuese hecho en sacrifiçio hecho a él, que él ansí lo resçibía. Y que esto se hiziese en un día señalado en toda la tierra y que ansimismo en el Cuzco hiziesen los señores della el mesmo llanto y los demás moradores y que este llanto turase diez días desde aquel primero día que los encomendasen; y que todos en toda la tierra quando este llanto se hiziere, ansí hombres como mugeres, se bistiesen quando en aquel llanto estuviesen los más pobres y más bastas ropas que tuviesen y que quando ansí le llorasen todos tuviesen los rostros untados con un betún. // 254

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