Capítulo xxi. En que trata de cómo Ynga Yupangue, después que bolvió a subjetar al Collao, se estuvo en su çiudad çierto tienpo que no entendió en cosas de guerra sino en holgarse y recrearse, en el qual tienpo hordenó y constituyó çiertas leyes y hordenanças para el bien de los de su çiudad y república della. Después que Ynga Yupangue uvo despedido su gente de guerra y enbiádola a sus tierras y provinçias y él quedase en su pueblo, después de se aver en él holgado un año salió por la çiudad y biola y mirola toda, ansí las calles della como el perjuizio que las aguas y las vías hazían por ellas. Y como él viese que las corrientes e aguas que ansí llovían y cayan de las cuberturas de las casas que llevava la tierra que ansí estava pareja en las calles y que hazía mal y daño en ellas y que ansí las tales aguas se entravan por los çimientos de las casas, mandó que para el reparo desto a raíz de las paredes en aquellas partes do caya agua de las coberturas de las casas fuesen [f. 51] puestas muchas loças llanas y muy juntas y todas yguales, las quales fuesen puestas por un nyvel y parejo. Y ansimesmo mandó que por el medio de las tales calles fuesen hechas de piedra de cantería unas açequias y caños pequeños de anchor las tales açequias de un xeme y que ansimismo fuese hechada mucha piedra menuda y caxcajo y tierra arenisca entre el espaçio que avía desde este tal caño y açequia a las losas que ansí avía puestas a las paredes, desde las quales hasta la tal açequia uviese algún tanto de corriente que ansí quedase y ansí el agua de las tales [l]luvias se escurriesen. Y esto ansí hecho, otro día que a él le paresçió quiso ver el arte que cada uno de los moradores de la çiudad tenía en su casa; y queriendo ver esto salió un día de mañana de su casa llevando consigo solos dos moços; y si algún señor topava por las calles y le quisiese acompañar no le consentía diziéndole que andava en çierto negoçio y que quería andar a solas aquel día; e ansí andubo todas las casas de la çiudad y los apossentos dellas sin abisar a ninguno ni dar parte de lo que ansí andava mirando. E ansimismo de noche se disfraçava de sus vestidos y traer y ansí se andava por todas las calles de la çiudad y los derredores della y mirando y escuchando de noche qué hazían y dezían sus gentes, en lo qual andubo diez días. Y por 212
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