Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

los suyos, bien ansí como avía hecho del despojo de los soras. Y esto ansí hecho mandó a todos los caçiques que se fuesen a sus tierras y que holgasen y descançasen; y luego se fueron los tales caçiques llevando consigo los orejones que con ellos heran mandados estar, a cada uno de los quales le nombravan tocorrico, que dize soliçitador. Y ansimesmo mandó [f. 50v] el Ynga que los cuerpos de los muertos fuesen por ellos cada e quando que entendiesen que estavan curados; a las mugeres y hijos de los tales muertos mandó que les fuese dada çierta parte del despojo que para las tales ansí avía mandado repartir por la suma que le fue dada de los que avían muerto. Y ansimismo mandó a los tales orejones que a las provinçias yban a residir, que a estas mugeres biudas y guérfanas, que quando ansí repartiesen tierras o alguna cossa en bien de las repúblicas de las tales tierras y pueblos dellas, que de lo mejor a estas tales les fuese repartido e dado partes primeras que a otra persona ninguna; y después déstas, sabido el número que avía de pobres e otras biudas ansimesmo se les diese las partes y tierras de que tuviesen nesçesidad; y tras éstos se diese a los caçiques y prinçipales y luego a la demás comunidad. Y esto ansí mandado y proveído los caçiques y señores se fueron y el Ynga se quedó en su tierra con los suyos, en la qual çiudad y pueblo del Cuzco después que bolvió de Collao se estuvo otros veinte años que no entendió en cosas de la guerra sino en holgarse y recrearse en todas maneras de viçios, ydolatrías y en hazer algunas cosas de buen govierno, según que os contará la ystoria en el capítulo siguiente. 211

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