Estilísticamente, el texto incompleto de la Suma y Narración fue fuertemente criticado por Raúl Porras, quien afirmó: «El relato de Betanzos es áspero, rústico, pobre de lenguaje y de los monótonos y difíciles de leerse entre los cronistas. Carece de agilidad y de gracia y es incapaz de un comentario personal» [1897-1960]. Aunque José de la RivaAgüero sugirió en 1910 que la crónica de Betanzos sería «un cantar épico quechua literalmente traducido», Porras puso en duda tal interpretación: Podría aceptarse esto solo en lo que se refiere a ciertos episodios ocurridos entre Viracocha y su hijo Yupanqui, pero habría que convenir en que se trata de un cantar moroso y con muy poco aliento épico. Lo más es pura prosa. En realidad es un relato heroico en prosa transmitido oralmente. [...]Agregó además datos útiles sobre las ceremonias [...], los meses incaicos, métodos de construcción, [...] elementos éstos que contribuyen a alejar la impresión de cosa poética que podría atribuirse a la prosa ramplona y descolorida de Betanzos. El cronista mismo nos refiere que cada momia de los incas tenía un funcionario especial, encargado de hacer cantares «en los loores de los hechos» de cada inca [...]. Es posible que el guardador de las momias de Pachacútec, a quien conocería Betanzos, fuera bardo de numen endeble y burocrático y que de él provenga el informe y soporífero relato del cronista. «Pero si nos resistimos a encontrar restos de poesía en la pobre prosa de Betanzos, hallamos sí en él la adopción de una leyenda que pudo haber informado un ciclo de cantares alrededor de la figura de Pachacútec: todas las cualidades y méritos se acumulan en el héroe de leyenda, que es el príncipe Inca Yupanqui, hasta la inverosimilitud, mientras su padre resulta arquetipo de cobardía, crueldad y deslealtad (1986, pp. 310-311). Por su parte, Franklin Pease [1939-1999] advirtió de los problemas relacionados con el estilo de escritura de Betanzos, quien constantemente se refiere a lo presentado en la crónica como algo «oído» y no «leído» en el texto por el lector. El lenguaje de Betanzos es propio de su tiempo. Si bien su texto respira oralidad, ella no parece corresponder a la del runasimi [la lengua quechua], sino al español del siglo XVI. Ello requiere más estudios, aunque es explicable en un hombre poco cultivado como Betanzos, que ni siquiera hace las ocasionales referencias a textos clásicos griegos o latinos, que emplean sus colegas [v. gr. otros cronistas] más ilustrados (1988, p. 188). Si no la forma, Pease destacaba el valor del contenido de la crónica en su versión completa. 19
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx