De ella, habría obtenido la información utilizada en la composición, en esta última fecha, de la Suma y Narración de los Incas (Means, 1928, pp. 315-316; Araníbar, 1963, p. 109; Busto, 1986-1987, t. II, p. 43; Pease, 1995, pp. 119-120, 228, 333; Hamilton en Betanzos, 1996, p. xi; Martín Rubio, 1999, p. 113; Mannheim, 2008, p. 187). Sin embargo, su fuerte vinculación con Atahualpa invalida tales suposiciones, especialmente si se recuerda —como señala el Inca Garcilaso— la violenta represión contra la élite cuzqueña tras la derrota de Huáscar en 1531-1532. Así, recordando su niñez y juventud en el Cuzco durante las décadas de 1540 y 1550, Garcilaso menciona erróneamente a doña Angelina como «hija» de Atahualpa: Del rey Atahuallpa conocí un hijo y dos hijas. Una de ellas se llamaba doña Angelina, en la cual tuvo el marqués don Francisco Pizarro un hijo, que se llamó don Francisco […]. El nombre de la otra hija de Atahuallpa, no se me acuerda bien si se decía doña Beatriz o doña Isabel (Garcilaso, 1991, t. II, p. 642; 1609, Lib. IX, cap. XXXVIII). Pese a los recuerdos imprecisos a más de 40 años de distancia, Garcilaso menciona la muerte en 1560 de don Francisco Atahualpa, hijo del último inca, así como el odio que los parientes de su madre le tenían: El cual [don Francisco Atahualpa], mientras vivió, sintiendo este odio que los Incas y todos los indios en común le tenían, no trataba con ellos ni salía de su casa. Lo mismo hacían sus dos hermanas [doña Angelina y doña Beatriz] porque a cada paso oían el nombre ‘auca’, tan significativo de tiranías, crueldades y maldades, digno apellido y blasón de los que lo pretenden (Garcilaso, 1991, t. II, p. 645; 1609, Lib. IX, cap. XXXIX). Aunque Garcilaso se equivoque al hacer a doña Angelina «hija» de Atahualpa, su evidente vinculación con él —ya fuese como «esposa principal», como reclamaba Betanzos, o en cualquier otra condición— hace que sus conexiones con los aillus reales o grupos de descendientes de los soberanos incaicos en el Cuzco de mediados del siglo XVI hayan sido más bien limitadas, por decir lo menos9. Además, esto explica por qué en la Segunda Parte de la Suma y Narración se trata del último inca de modo favorable, frente a la imagen negativa de Huáscar, durante el relato de la «Guerra Civil» entre el Cuzco y Tomebamba. ESTILO DEL TEXTO 18
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