Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

çiertos travesaños de piedras largas e maderos gruesos; e luego hizo hazer unas crisnejas de unas baras que casi quieren paresçer a baras de menbrillos, las quales baras son ansí delgadas y rezias, de las quales hizo hazer unas crisnejas de largor del anchura del río tanto y medio, la crisneja de las quales de un palmo largo de anchor e de seis dedos de altura e gordor, de las quales hizo hazer catorze crisnejas. De las siete de las quales hizo hazer puente en esta manera: que los estribos de la puente y entrada della es tan ancha como seis pies y de altor un estado y luego al entrar della está hecho çierto hoyo grande, en el qual hoyo están los travesaños que toman de parte a parte y son dos y tres; y al primero junto a la puerta con él un cavo de la una crisneja hizo dar una buelta al tal estribo y de allí con la resta del mismo cabo hizo dar otra [f. 43] buelta y luego en el postrer estribo y trabesaño hizo dar otra buelta postrera, en la qual buelta hizo atar muy fuertemente con cordeles de cabuya y lo mismo hizo atar el cavo de otra crisneja en la manera ya dicha y hansí hizo atar çinco crisnejas a aquellos trabesaños y estribos; y luego hizo echar una gruessa moroma [sic] por lo alto destas portadas, la qual maroma tomava de parte a parte del río y hera atada esta maroma a este edifiçio destas entradas de la puente. Y siendo ansí mandó que con balsas e otros yndios a nado pasase alguna cantidad de gente que bastasse a tirar estas crisnejas; e siendo ya la gente de la otra parte, hizo atar una gruesa maroma a la otra punta de cada una destas crisnejas. E siendo atado un cordel pequeño a esta maroma mandó yr a un yndio que fuese trepando por la maroma que ansí estava atada a lo alto de la puente, el qual fuese trepando e llevase en la boca el canto del cordel que ansí hera atado a la otra maroma que hera atada la crisneja de baras. E siendo de la otra parte con este cordel, mandó a los que allá ya estavan, que tirasen de este cordel y que los de estotra parte soltasen poco a poco la maroma; e que como fuese la maroma en la otra parte todos los yndios tirasen della e que los de la otra parte la fuesen soltando poco a poco, ansí la maroma como la crisneja que allá hera atada, e que ansí pasasen de la otra parte la punta de la crisneja en la manera que ya avéis oydo; e que como allá la tuviesen estirándola fuertemente, diesen las bueltas con ella a los estribos e trabesaños bien ansí como él los avía hecho dar en la otra parte do él estava. E tiradas las çinco crisnejas en la manera que ya avéis oydo, todas juntas y estando parejas y yguales y bien tirantes, hizo que fuesen puniendo desde la entrada de la puente muchos palos travesados de largor de una braça e del gordor de la muñeca cada uno y éstos muy bien [f. 43v] atados porque las tales crisnejas no se 197

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