Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

pensado de andar en la guerra. E luego les mandó que ansí se partiesen e que como llegasen a sus tierras e provinçias diesen horden en hazer la tal junta para que viniese[n] allí en fin de los tres meses. E ansí se partieron los señores e Pachacuti Ynga Yupangue se quedó en la çiuda[d] con los suyos, en el qual dicho tienpo de los tres meses no hizo otra cossa [entre renglones: sino] holgarse él y los suyos e hazer grandes sacrifiçios al sol y a los demás ydolos e guacas haziendo muchos e grandes sacrifiçios. En los quales sacrifiçios hizo un ydolo pequeño que un honbre lo llevase en las manos sin pena, el qual ydolo hera de oro e hecho para en que ellos adorasen mediante que la guerra durase y ellos en ella anduviesen, al qual ydolo adoravan como al dios de las batallas e llamáronle Cacha. El qual ydolo dio e hizo merçed a un deudo suyo, el más çercano e propinco a él, para que mediante la guerra tuviese cargo de le llevar a cuestas o como mejor pudiese. Y que el día de la batalla quando ansí batalla tuviesen, le llevase en las manos vestido e adereçado e con si [sic: su] diadema e que lo mismo llevase él otra diadema en la cabeça, llevando sienpre en par de sí un moço suyo que con un tiraçol pequeño que ellos llaman achigua, cada e quando que se parase el tal ydolo le hiziese sonbra bien ansí como se hazía a su persona; e que fuesse este tiraçol en una bara larga [f. 42v] para que se conoçiese ansí andando en la batalla do él andava o tuviese cuidado la tal gente de ansí mirar por él e guardar su persona y el ydolo. Al qual ydolo, desde que fue hecho hasta que se cunplieron los tres meses que la gente le fue junta, le fueron hechos muchos e grandes sacrifiçios. E los tres meses pasados la gente fue junta e Ynga Yupangue otro día antes que se uviesse de partir, hizo él mesmo muchos e muy grandes sacrifiçios a todas las guacas e ydolos espeçialmente al sol y a este ydolo Caccha. E mandó a los que en la çiudad ansí quedavan, que sienpre tuviesen cuidado de hazer sacrifiçios al sol e a las guacas e ydolos, a las quales sienpre rogasen por su buen suçesso todo el tienpo que en la guerra andubiese. Y esto ansí hecho e proveydo se partió Pachacuti YngaYupangue de la çiudad del Cuzco llevando consigo çien mil hombres de guerra, con los quales yba sienpre haziendo y adereçando los caminos y en las questas abaxo y cuestas arriva hazía hazer escalones de piedra para que los caminantes mejor pudiessen caminar e subir e deçender. E llegado que fue al río de Aporima, que es diez leguas de la çiudad del Cuzco, hizo hazer unos estribos y entradas de puente, en los quales puso 196

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