cantería para el edifiçio que se avía de edificar después que estos çimientos fuesen ansí altos y en el peso y ser que avían de ser. E a otros mandó hazer adobes de barro e tierra pegajosa, en los quales adobes se hechase mucha cantidad de paja, la qual paja es a manera de esparto de España; la qual tierra e paja fuese amasado de tal manera que los tales adobes fuesen bien hechos e tupidos, con los quales adobes se avía de edificar desde la obra de cantería para arriba hasta que los tales edifiçios e caças estuviesen en el altor e ser que avían de llevar. A otros mandó que truxesen y acarreasen mucha cantidad de madera de alisos largos e derechos, dándoles el largor e medida que avían de tener. E ansimesmo mandó que para quando fuesen hechas e altos los edifiçios e puestos en proporçión y en el ser que avían de tener, que para que la mezcla que ansí avía de llevar en el enluzimiento de las cosas, ansí por de dentro como por de fuera pegase y no se resquebrajase, mandó que truxesen para aquel tienpo mucha cantidad de unos cardones que ellos llaman haguacollaquisca, con el çumo de los quales fuesen untadas las tales paredes; y siendo la mezcla muy bien amasada e mezclada con mucha cantidad de lana, fuese puesta en las tales paredes sobre la mojadura que ya avéis oydo de los tales cardones, y que en la tal mezcla si no quisiesen hechar lana echasen paja, la qual fuese muy mucho molida e ansí se diese lustre a las tales paredes y edifiçios. Todo lo qual que oydo avéis, siendo proveído todas estas cosas e cada una dellas, se lebantaron aquellos señores e caçiques [f. 35v] e luego pusieron por obra los tales edifiçios e proveymientos de pertrechos que ansí les hera mandado que para lo tal hera nesçesario. E luego mandó Ynga Yupangue que se saliesen todos los de la çiudad del Cuzco de sus casas e sacasen todo lo que dentro dellas tenían e se pasasen a los poblezuelos que por allí juntos heran. E como esto fuese ansí hecho, mandó que las tales casas fuesen derribadas por tierra, donde como esto fuese hecho e linpio e allanado, él mesmo por sus manos juntamente con los demás señores de la çiudad, haziendo traer un cordel señaló y midió con el tal cordel los solares e casas que ansí se avían de hazer e çimientos y hedifiçios dellas, de todo lo qual ansí a señalado, luego fueron abiertos los çimientos. E siendo ya allí los pertrechos nesçesarios para la tal obra, començaron a hazer y edificar su çiudad e casas della, los quales edifiçios y casas fueron hechos andando en la obra y edifiçio dellos continuamente mientras la obra duró çinquenta mil yndios. E tardose, desde que Ynga Yupangue mandó 183
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