lugar del sol e de aquel ydolo que se lo agradeçe en que ansí lo haga e que le diga que el sol a por bien que sea auqui, que dize cavallero. Y esto hecho, que el tal nóbel rinda graçias por ello allí al sol e que luego allí le bistan una camiseta muy pintada y le pongan una manta muy pintada, ençima de todo lo qual sea ropa fina y que le cuelguen de las orejas unas orej[er]as grandes de oro, colgando con un ylo colorado a todas; y que le pongan una benera de oro grande en los pechos y que le calçen unos çapatos de enea; e que le pongan en la cabeça una çinta muy pintada que llaman pillaca llauto; e que ençima desta çinta le pongan una diana de pluma y luego le pongan una patena de oro ençima desta çinta; y que esto hecho le ponga un braguero nuebo y que hasta allí ningún moço se lo pueda poner. E si caso fuere que allí se le olvidare de poner, que nunca se lo pueda poner más en sus días. Y que esto hecho, le hagan tender los braços al tal nóbel e que aquellos sus parientes que allí andan con él como padrinos le den çiertos açotes en los braços con unas hondas para que se acuerde y tenga memoria de la tal jura que allí hizo y merçed que le fue hecho. Y que esto hecho, deçiendan ansí [f. 30] todos juntos a la plaça desta çiudad ansí vestidos e adornados como estuvieren, donde an de allar a todo[s] los señores del Cuzco vestidos de unas camisetas largas e coloradas que les dé hasta en pies, los quales tengan sobre sus espaldas unos cueros de leones adobados e las cabeças destos leones tengan sobre sus mesmas cabeças e los rostros destos leones tengan en derecho de los suyos, los [sic] quales cabeças de l[e]ones tengan ansimesmo unas orejeras de oro; e ansimismo an de tener consigo estos señores que en la plaça ansí están, quatro atanbores de oro. E como los nóveles lleguen a la plaça, pónganse en ala en la parte de abaxo los rostros hazia do el sol sale y como ansí lleguen hinquen las alabardas que ansí traen en el suelo cada uno delante de sí; y como esto sea hecho, los señores que allí están comiençen su canto y toquen los atanbores; y después de aver cantado y holgádose, siéntense todos ansí en ala como están y bevan cada dos vasos de chicha y otros dos ansimesmo ofrezcan al sol, derramándolos delante de sus alabardas. Y dende a poco lebántense y tornen a su cantar, en el qual canto an de dar grandes lores al sol e rogarle que a su pueblo e a sus nóbeles guarde e aumente; y este canto acavado tornen a bever. Y esto an de hazer treynta días desde el día que comiençe. 173
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