Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

en el qual fuego le ofrezcan algún maíz e coca y sebo; e quando ansí allí fueren, lleven los parientes deste nóbel que casi querían emitar a padrinos, unas alabardas grandes y altas de oro e plata. Y siendo ya el sacrifiçio hecho, aten en [entre renglones: lo] alto [entre renglones: de los] hierros de estas alabardas aquella paja que en las manos ansí llevan, colgando de los tales hierros aquella lana que ansí cuelga de la paja, y estando ya ansí atada esta paja, den a cada uno de sus nóbeles una alabarda destas en las manos. Y esto ya hecho, júntenlos todos a estos nóbeles que allí se hallaren y mándenles que partan de allí corriendo todos juntos con sus alabardas en las manos bien ansí como si fuesen siguiendo alcançe de enemigos y este correr sea desde la guaca hasta un çerro do se paresçe esta çiudad; y estén allí en este sitio para que bean çiertos yndios cómo llegan estos cavalleros nóbeles corriendo y quién es aquel que primero llegare corriendo y a este tal hónrenle todos los suyos y désele çierta cosa y díganle que lo hizo como buen orejón y denle por sobrenombre guaman, que dize alcón. Y estos tales que ansí se estremaren, quando orejones fueren hechos sean conoçidos para quando la çiudad del Cuzco tuviere guerra, suban a los peñoles como más ligeros e conbatan con los enemigos. E otro día salgan de la çiudad do yo ansimismo mañana señalaré otra guaca, la qual guaca se llamará Yauira, la qual será el ydolo de las merçedes. E siendo en ella hagan hazer un gran fuego e ofrezcan a esta guaca e al sol estas obejas e corderos, degollándolas primero, con la sangre de las quales les sea hecha una raia con mucha reverençia por los rostros que le tome de oreja; y ofrescan ansimismo en este fuego mucho maíz e coca, todo lo qual sea hecho con gran reverençia e acatamiento ofresçiéndolo al sol y allí le pidan estos nóbeles [f. 29v] e cada uno por sí que le dé prosperidades y le aumente sus ganados y los mire y libre de qualquier mal que les venga. Y esto acavado, les sea tomado juramento a cada uno por sí delante del ydolo, que terná cuidado de sienpre acatar y reverençiar al sol y labrarle sus tierras y ser obediente al Ynga y sienpre tratarle berdad e serle leal basallo e no tratarle trayçión; e que cada e quando que sepa que traiçión le haze alguno al Ynga, se la manifestará e dirá e que lo mismo será leal a la çiudad del Cuzco; y que cada e quando que el Ynga tenga guerras o la çiudad del Cuzco, que sirvirá con su persona e armas en la tal guerra e que morirá en defensa della e del Ynga. Y esto jurando, el señor que allí estuviere en la guaca ante quien la jurare hiziere, le responda e nombre el 172

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