Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

E ansí quedó el Ynga en la çiudad del Cuzco con los de la misma çiudad e con algunos señores de los poblezuelos de los que en torno de la çiudad estavan a una legua e a media e a menos, a los quales mandó ansimismo a los de la çiudad del Cuzco que luego truxesen delante dél y cada un señor de aquellos por sí los mançebos e moças solteras que ansí en sus pueblos tenían; e siendo traydos delante dél los tales moços e moças, el mesmo Ynga los casó a todos. Y esto hecho, mandó sacar de los depósitos la ropa neçesaria que a todos éstos bastase y él por su mano la dio e repartió a todos ansí a hombres como a mugeres, dando a cada uno dos bestidos, y ansimesme [sic] les dio a cada uno déstos una manta de cabuya demás de los bestidos que les dava, para que con la tal manta trabaxasen en sus labores y edifiçios e no gastasen en aquellos los bestidos que les dava. Y ansimismo les repartió e les hizo repartir el maíz e carne seca e pescado seco e obejas en pie e loça con que se sirviesen todo lo más que a él le paresçió que nesçesario les hera para tener casa cada uno dellos e lo neçesario que les hera tener en ella; y mandó que cada quatro a quatro meses se diese y repartiese a todos los del Cuzco lo qual cada uno avía menester de comida e proveymiento, visto y savido por las casas dél el número de serviçio que cada uno dellos tenía e que ansí les fuese dado el proveymiento que ansí les fuese nesçesario para sí e para su serviçio, mandando que de los depósitos se sacasen los tales bastimentos y comidas e que dellos se hiziesen en la plaça de la çiudad grandes montones de las tales comidas y de allí se les fuese repartido por su medida y quenta e razón, dando a cada uno lo que ansí uviese menester, el qual benefiçio mandó que sienpre se hiziese e durase el tienpo que la çiudad del Cuzco fuese. Y ansí duró desde este señor Ynga Yupangue este benefiçio e proveymiento hasta que los españoles en ella entraron, con cuya entrada todo esto se perdió. 168

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