Y esto ansí hecho, el Ynga e los señores e los demás caçiques anduvieron fortaleçiendo y reparando estas beras destos dos arroyos de la çiudad del Cuzco que ya avéis oydo, andando sienpre ansí él como ellos sobre los tales obreros que en la tal obra andavan, dándoles la más priesa que podían, a que con toda brevedad hiziesen y acabasen los tales reparos y fortalezimientos; en la qual obra estuvieron quatro años, dándose la brevedad que les fue posible a hazer e acavar su obra. Donde como fuese acavada, el Ynga ordenó e mandó que se hiziese otra fiesta según que la que ya os contamos, en la qual fiesta partiçipasen e gozasen della ansí los señores como los demás sus súbditos; en la qual fiesta estuvieron treynta días. En fin de los quales mandó el Ynga que luego saliesen de la çiudad del Cuzco çierta suma de orejones, los quales fuesen por las tierras de aquellos señores que allí heran, e supiesen e le truxesen por quenta qué suma avía en las tales tierras e pueblos de mançebos solteros e moças solteras, mandando a los caçiques e prinçipales que enbiasen a hazer saber a sus mayordomos llactacamayos, que ellos llaman, que aquella hera su boluntad; e mandó que luego, con toda brevedad les diesen la quenta a los tales orejones de lo que ansí le enbiava a saver, los quales con toda brevedad bolviesen. Todo lo qual fue ansí hecho e despachado. E avido por los orejones en los tales pueblos e provinçias la quenta e razón de su demanda, bolvieron a la çiudad del Cuzco, donde siendo delante del Ynga le dieron la razón de lo que ansí abía. Savido y entendido por el Ynga la cantidad de mançebos e moças solteras que avía en los tales pueblos e provinçias, mandó a aquellos señores sus tres buenos amigos que luego se partiesen para los tales pueblos e provinçias e que llevasen consigo todos los caçiques e señores que al presente allí eran con él, en presençia de los quales en cada pueblo e provinçia que llegasen casasen los mançebos de una provinçia con las moças solteras de la otra, e las moças solteras de la otra con los mançebos solteros de la otra; e ansí fuesen haziendo por las tierras e subjeto de aquellos señores caçiques que con él heran, para que creçiesen e multiplicasen [f. 27] e tubiesen perpetua amistad, deudo y hermandad los unos con los otros. Y esto ansí proveydo, el Ynga hizo muchas y grandes merçedes a aquellos señores caçiques dándoles muchas dádivas; e ansí se partieron aquellos señores del Cuzco e los demás caçiques y fueron a hazer lo que ya avéis oydo. 167
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