asidas unas con otras y el agua no comiese la tal mezcla. Y ansí los caçiques dieron horden [f. 25v] en buscar el tal barro e mezcla e traer la piedra tosca que ansí les hera mandado; todo lo qual ansí traydo començaron su edifiçio. E mandó que este edifiçio e fortalezimiento llegase hasta Mohina, porque como fuese reparado este arroyo de la çiudad de abaxo por donde las tierras e sementeras heran, ya que las [l]luvias viniesen y la[s] tales avenidas, este arroyo no ronpiese las barrancas e se entrase por las tierras e hiziese mal e daño en los tales senbrados. Y esto hecho e proveydo, mandó a los señores del Cuzco que para çierto [entre renglones: día] quería con ellos comunicar çierta cosa que convenía mucho al bien de la çiudad e su república. A los quales dijo como ya ansí fuesen juntos, que avía gran neçesidad de hazerse depósitos de ropa en cantidad y que para que aquello [entre renglones: fuese] quería hazer una gran fiesta a los caçiques, en la qual fiesta, viendo él que estavan contentos, que se lo quería dezir e mandar que ansí lo hiziesen e lo proveyesen de sus tierras. E los señores les dijeron que hera cosa muy conviniente e bien acordada, que ellos querían dar horden e mandar que se hiziese mucha chicha. Esto hecho e adereçado hiziéronselo saber al Ynga, el qual como supiese que todo estava hecho, dijo que otro día quería que començase la fiesta; e ansí mandó llamar todos aquellos caçiques señores, e siendo delante dél les dijo cómo se querían holgar e regozixar con ellos y ellos lo reçibieron en gran merçed. E otro día de mañana fue trayda mucha junçia hechada por toda la plaça e traydos muchos ramos e hincados en ella, de los quales ramos fueron colgados muchas flores e muchos pájaros bivos, e ansí los señores del Cuzco salieron muy bien bestidos de las ropas que ellos más preçiadas tenían y el Ynga juntamente con ellos. E ansimesmo vinieron los caçiques, los quales trayan vestidos los vestidos que el Ynga les diera; e luego fueron sacados allí a la plaça mucha e muy gran cantidad de cántaros de chicha. E luego vinieron las señoras, así las mugeres del Ynga como las de los demás prinçipales, las quales sacaron muchos e diversos manjares, e luego se sentaron a comer todos. E después de aver comido començaron a veber y después de aver bevido, el Ynga mandó sacar quatro atanbores de oro, e siendo allí en la plaça mandáronlos poner a trecho en ella e luego se asieron de las manos todos ellos, tantos a una parte como a otra; [f. 26] e tocando los atanbores que ansí en medio estavan enpeçaron a cantar todos juntos, començando este cantar las señoras mugeres que detrás dellos estavan, en el qual cantar 165
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