bastavan. Y esto hecho mandó allí luego que aquellos tres señores sus amigos se las fuesen a repartir todos los de la çiudad bien ansí como se las avía dado e señalado, y que esto hecho bolviesen todos ellos [f. 23] delante dél. Y ansí los señores fueron y dieron e repartieron las tierras e metieron en la poseçión dellas a los tales que ansí les hera hecha la merçed por el Ynga; y bueltos mandó el Ynga a los caçiques y señores que allí estavan que l[e] truxesen por quenta cada uno dellos los yndios que allí consigo tenían. E lu[e]go los señores caçiques le truxeron por quipo, que dize quenta, la suma de los yndios que tenían; y savido por el Ynga los yndios que avía mandado a los señores que luego los repartiesen por casas y ansí fue hecho. E mandó que luego otro día que cada uno de los del Cuzco como le avía cavido la suerte de las tierras, saliesen a las adereçar y reparar y hazer sus caños y regaderas e todo lo qual fuese reparado y hecho de piedra de cantería, porque fuese el tal edifiçio de tal manera hecho que para perpetuamente durase; mandándoles que pusiesen sus linderos e mojones altos de tal manera hechos que nunca se perdiesen, debajo de los quales mojones y de cada uno dellos mandó que fuese puesta çierta carga de carbón, diziendo que si en algún tienpo se cayese el mojón, que por el carbón que allí se hallase se conoçerían los linderos de las tales tierras. Y esto proveydo Ynga Yupangue estuvo algunos días, mientras en el adereçar de las tierras se dava horden, holgándose y recreándose y biendo cómo cada uno travajava y adereçava la parte que le avía cavido; y al que vía que con algún trabajo lo hazía, dávale ayuda. E como viese que el edifiçio y reparaçión de las tales tierras yba a la larga y que a según yban los reparos que los tales hazían y que hera edifiçio que no se podría acavar tan ayna, mandó que los señores e caçiques que allí heran se juntasen en su casa çierto día y luego fueron juntos bien ansí como él lo mandó. Y siendo allí en sus casas díjoles que avía gran nesçesidad que en la çiudad del Cuzco uviese depósitos de todas comidas, ansí de maíz como de agí e frisoles e chochos e chuño e quiñua e carnes secas e todos los demás proveymientos e comidas curadas que ellos tienen, y que para aquello avía nesçesidad que de sus tierras lo mandasen traer. E luego los señores caçiques dijeron que les plazía de toda voluntad de lo mandar traer; que mandase que de la çiudad del Cuzco fuesen algunos orejones en conpañía de los yndios que ansí ellos enbiasen para que en sus tierras les constase a los que allá heran que hera su voluntad [f. 23v] que el tal proveymiento 160
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