Y allí e luego mandó que todos los de la çiudad, ansí hombres como mugeres, viniesen a hazer sus sacrifiçios allí a la casa del sol, los quales sacrifiçios que ansí la gente común hizo fue quemar çierto maíz e coca en aquel fuego que ansí hera hecho, entrando cada uno déstos uno a uno y descalsos los ojos bajos. Y al salir, que ansí salían después de aver hecho su sacrifiçio cada uno déstos por sí, mandó Ynga Yupangue que aquel mayordomo del sol hiziese la misma raya que ya avéis oydo con la sangre de las obejas en los rostros déstos que ansí salían; a los quales les hera mandado que desde aquella ora hasta que el bulto del sol fuese hecho de oro, todos estuviesen en ayuno e que no comiesen carne, ni pescado, ni agí, ni sal, ni llegasen a muger, ni comiesen verdura ninguna y que solamente comiesen maíz crudo e bebiesen chicha, so pena quel quel ayuno quebrantase fuese sacrificado al sol y quemado en el mismo fuego. El qual fuego mandó Ynga Yupangue que sienpre estuviese ardiendo de noche y de día; la leña del qual fuego mandó Ynga Yupangue que fuese labrada y que cada día mientras el ydolo [f. 21] se hiziese, se hiziese en el fuego sacrifiçios, los quales mandó que durante este tienpo hiziesen las mamaconas del sol, las quales ansimismo estavan en grande ayuno y lo mismo el Ynga Yupangue y los demás señores. Y esto hecho y proveydo, mandó Ynga Yupangue y los demás señores que biniesen allí los plateros que en la çiudad avía y los mejores ofiçiales y, dándoles todo aparejo allí dentro en las casas del sol, les mandó que hiziesen un niño de oro maçiço e baziadizo e que fuese el tamaño del niño del altor e proporçión de un niño de un año y desnudo, porque dizen que aquel que le hablara quando él se puso en oraçión estando en el sueño que viniera a él en aquella figura de un niño muy resplandeçiente; y que el que vino a él después, estando despierto la noche antes que diese la batalla a Uscovilca, como ya os emos contado, que fue tanto el resplandor que bio que dél resultava, que no le dejó ver qué figura tenía; y ansí mandó hazer este ydolo al tamaño e figura de un niño de hedad de un año, el qual bulto se tardó de hazer un mes, en el qual mes tuvieron grandes sacrifiçios e ayunos. Y este bulto acavado, mandó Ynga Yupangue que aquel señor que avía señalado por mayordomo del sol, que tomase el ydolo, el qual le tomó con mucha reverençia e bistiole una camiseta muy ricamente tejida de oro y lana e de diversas labores e púsole en la cabeça çierta atadura según su uso y costumbre dellos, e púsole luego una borla según la del del estado de los señores y ençima della le puso una patena de oro y en los pies le calçó unos çapatos, oxotas que los llaman, ansimismo de oro. 155
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