Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Y estando ansí el bulto llegó Ynga Yupangue a do el bulto estava, el qual yba descalço, y como llegase a él hízole sus mochas y gran reverençia, mostrándole gran respecto. E ansí tomó el bulto del ydolo en sus manos e llevole a do hera la casa e lugar a do él avía de estar, en la qual casa estava puesto un escaño hecho de madera y muy bien cubierto de una pluma de páxaros tornasoles de diversas colores, de las quales y con las quales heran muy bistosamente labradas, en el qual escaño puso Ynga Yupangue el bulto del ydolo. Y siendo allí puesto hizo traer un brasero de oro e, siendo ensendido en el fuego, mandole poner delante del ydolo, en el qual fuego e brasero hizo hechar çiertos paxaricos e çiertos granos de maíz e derramar ençima del tal fuego çierta chicha, todo lo qual dijo que comía el sol e que haziendo aquello le dava a comer. E de allí adelante se tuvo aquella [f. 21v] costumbre hordinariamente, lo qual hazía aquel mayordomo del sol y así como si fuera persona que comiera e beviera, ansí se tenía espeçial cuidado de le guisar de comer diversas comidas e maneras de manjares e ansí se las quemavan delante a la tarde e a la mañana en braseros de oro e plata en la manera que ya avéis oydo. E dende allí adelante adornavan en aquel ydolo y no entravan dentro do el ydolo estava si no heran los señores prinçipales, entrando con mucha reverençia e beneraçion, los çapatos quitados y las cabeças baxas. Y el Ynga Yupangue entrava solo y él mismo por su mano sacrificava las ovejas e corderos, haziendo él el fuego e quemando él el sacrifiçio; y quando él ansí estava haziendo el sacrifiçio, ningún señor osava entrar dentro y todos se quedavan en el patio y hallí hazían ellos fuera sus sacrifiçios y sus mochas y adoramientos. Y para en que la gente común adorasen allá fuera, porque no avían de entrar allí si no fuesen señores y éstos en el patio, hizo poner en medio de la plaça del Cuzco, donde aora es el rollo, una piedra de la hechura de un pan de açúcar, puntiaguda para arriba y enaforrada de una hoja de oro, la qual piedra hizo ansimismo labrar el día que mandó hazer el bulto del sol y está para en que el común adorase y el bulto en las casas del sol los señores, la qual casa hera reverençiada y tenida en gran reverençia no solamente el bulto más las piedras della y los sirvientes yanaconas della heran tenidos por cosa bendita e consagrada. Y al tienpo que la edificavan, estando asentando, çierta piedra quebrose de la juntura de la tal piedra un pedaço como tres dedos en hancho e largo, y mandó YngaYupangue que luego fuese allí derritida çierta plata y baziada de tal manera en la piedra y quebrado della que viniese al justo de 156

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