para el edifiçio desta casa heran [sic] nesçesario. E siendo ya allí pusieron por obra el edifiçio della bien ansí como Ynga Yupangue la avía traçado y imaginado, andando él sienpre y los demás señores ençima de la obra mirando cómo la edificavan; y ansí él como los demás travajava en el tal edifiçio, la qual obra como allí tuviese los materiales y menester della, en breve tienpo fue acavada. Y como ya fuese acavada esta casa del sol, que avéis oydo, mandó Ynga Yupangue que luego fuesen juntas quinientas mugeres donzellas; y como allí fuesen traydas, ofreçiolas al sol para que allí sienpre estas tales donzellas sirviesen al sol y estuviesen allí dentro bien ansí como las monjas son enserradas. Y luego allí mandó a un señor ançiano y natural de la çiudad del Cuzco, que a él le paresçió que hera hombre onesto y de buen exemp[l]o e fama, que estuviese y residiese allí en las casas del sol y que fuese mayordomo del sol y de la tal casa. Y luego mandó que allí fuesen traydos doçientos moços casados, a los quales mandó que fuesen y [sic] yanaconas, moços de serviçio del sol; y ansimismo en aquella ora [f. 20v] señaló çiertas tierras para el sol en que senbrasen estos doçientos yanaconas. Y esto hecho, mandó Ynga Yupangue a los señores del Cuzco que para de allí en diez días tuviesen aparejado mucho proveymiento, maíz y obejas y corderos y ansimismo mucha ropa fina y çierta suma de niños e niñas que ellos llaman capacocha, todo lo qual hera para hazer sacrifiçio al sol. Y siendo los díez días cunplidos y esto ya todo gunto [sic], Ynga Yupangue mandó hazer un gran fuego, en el qual fuego mandó después de aver hecho degollar las obejas e corderos que fuesen hechadas en él y la demás ropa y maíz, ofreçiéndolo todo al sol; e los niños e niñas que ansí avían juntado, estando bien bestidos e adereçados, mandolos enterrar bivos en aquella casa que en espeçial hera hecha para do estuviese el bulto del sol. E con la sangre que de los corderos e ovejas que avían sacado mandó que fuesen hechas çiertas rayas en las paredes desta casa, todo lo qual hazía él e los sus tres amigos e otros no. Todo lo qual significava una manera de bendezir y consagrar esta casa, en el qual sacrifiçio andava Ynga Yupangue e sus compañeros descalsos e mostrando gran reberençia a esta casa e al sol. E ansimismo, con la mesma sangre, el Ynga Yupangue hizo çiertas rayas en la cara a aquel señor que hera señalado por mayordomo desta casa; e lo mesmo hizo a aquellos tres señores sus amigos e a las mamaconas, monjas que para el servicio del sol heran. 154
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