como el demonio los trayga ofuscados y en cada parte que se le demostrava ofuscados les dezía mil mentiras y engaños, y ansí los traya engañados y çiegos y en los tales lugares do ansí le vían ponían piedras e[n] su lugar a quien ellos reverençiavan y adoravan; y como les dixese unas vezes que hera el sol y otras en otras partes dezía que hera la luna y a otros que hera su dios e hazedor e a otros que hera su lumbre que los calentava e alunbrava e que ansí lo verían en los bolcanes de Arequipa, en otras partes dezía que hera el señor que avía dado el ser al mundo e que se llamava Pachacama, que dize dador de ser al mundo; y ansí los traya, como dicho tengo, engañados e çiegos. E bolviendo a nuestra ystoria, este señor Ynga Yupangue, como quisiese azer casa y adoratorio a quien él reverençiase, y los demás de su pueblo queriéndola hazer a reverençia e semejança del que avía visto antes de su batalla, y considerando él ansí que el que ansí viera a quien él llamava el Viracocha, que le vio con gran resplandor, según ellos dizen, y en tanta manera que le paresçió que todo e[l] día hera allí delante dél y su lunbre, lo qual viendo delante de sí dizen que uvo gran pavor e que nunca le dijo quién fuese, considerando en que si quando esta casa quería edificar, [f. 20] que aquel que viera según la lumbre que en él avía visto que devía ser el sol, y que como llegase a él y la primer palabra que le dije [sic: dijo] hijo no tengas temor, ansí los suyos, como [entre renglones: la] ystoria os contará, le llamaron después hijo del sol; e teniendo él en sí lo que ya avéis oydo, prosupuso [sic] de hazer esta casa del sol. E como lo prosupusiese [sic], llamó los señores de la çiudad del Cuzco que él allí consigo tenía e díjoles lo que ansí tenía pensado y que quería edificar esta casa y ellos le dijeron que diese la horden y traça del edifiçio de ella porque tal cosa como aquella ellos los naturales y propios de la çiudad del Cuzco la devían edificar e hazer. E Ynga Yupangue les dijo que ansí lo tenía él pensado e bisto por el sitio do él le paresçió mejor que la casa devía de ser edificada, mandó que allí le fuese traída [sic] un cordel; e siéndole traído, lebantáronse del lugar do estavan él y los suyos, y siendo ya en el sintido [sic] avía de ser la casa edificada, él mesmo por sus manos con el cordel midió e traçó la casa del sol. E abiéndola traçado partió de allí con los suyos y fue a un pueblo que dizen Salu, que es casi çinco leguas de esta çiudad, que es do se saca la cantería, y midió las piedras para el edifiçio desta casa; y, ansí medidas, de los pueblos comarcanos pusieron las piedras que les fue señaladas y las que fueron bastantes para el edifiçio desta casa y juntamente con esto truxeron todo lo demás que 153
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