De esta negociación provino la salida de Sayri Túpac de Vilcabamba en noviembre de 1557 y su llegada a Lima en enero de 1558. Recibió la encomienda del valle de Yucay, donde murió hacia 1560. En este lapso — concretamente, en una carta de junio de 1559—, Betanzos es mencionado por Titu Cusi Yupanqui para servir de mensajero entre Vilcabamba y el virrey Cañete. Además, la Ynstruçión de Titu Cusi menciona cómo el licenciado Polo Ondegardo, como corregidor del Cuzco (entre diciembre de 1558 y diciembre de 1560), envió «con Joan de Betanços la certenidad de cómo my hermano don Diego Saire Topa avia muerto su muerte natural [...] y dexé yr a Juan de Betanços con la respuesta» (1916[1570]). El resto de su existencia después de 1560 debió pasarla —como en realidad toda su vida— entre el Cuzco y Lima. Aquí tenía, en 1567, el título de Intérprete Mayor de la Real Audiencia. En el Cuzco, además de la encomienda de Angelina y la suya, tenía topos de tierra en el valle de Yucay, que había legalizado en 1558 al reclamarlos como tierras de su esposa, «hija de topa ynga yupangue y de mama anahuarque». Tuvo también una hija de doña Angelina, llamada doña María Díez de Betanzos Yupangue, novicia en el convento de Santa Clara del Cuzco, desheredada por su padre en enero de 1563 por haberse casado sin su permiso con Juan Baptista de Vitoria, que era músico en la iglesia mayor cuzqueña. Muy poco después, debió morir doña Angelina, y Betanzos —en busca de heredero según él mismo— tornó a casar con una española llamada Catalina de Velasco, quien le dio, en 1565, un hijo varón: Ruy Díez de Betanzos. Tal vez los remordimientos de padre le hicieron restaurar, en agosto de 1566, la herencia materna de su hija doña María, quien recibió las tierras que había poseído doña Angelina. Sin embargo, el yerno de nuestro «intérprete-cronista» abandona el Cuzco en 1567, desterrado a México por participar —al parecer— en el motín de mestizos que tanto inquietara al gobernador Lope García de Castro en esos años. Sus últimos años de próspero encomendero cuzqueño se vieron ensombrecidos por nuevos conflictos con su hija mestiza doña María —en 1570— y por acusaciones de infidelidad de su esposa doña Catalina —en 1574—. Murió en el Cuzco, el 1 de marzo de 1576, a los 57 años aproximadamente. Dejó huérfanos a sus hijos Ruy, Lorenza y Juan, todos menores. Además, sabemos de tres hijos naturales: doña Catalina, casada entonces con Diego de Ávila; y dos muchachos de más de 20 años, Juan de Reaño y Diego de Betanzos. Su muerte propició un «juicio por alimentos» seguido por la primera hija, doña María, contra Ruy y su madre doña 14
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx