acompañó a otro teniente gonzalista, Juan de Acosta, a Trujillo. Iba con un acompañante muy especial: don Martín Pizarro, el indio «lengua» más cercano al entonces difunto Marqués. La suerte de estos intérpretes rebeldes fue dispar: don Martín fue privado de su encomienda y desterrado; Betanzos logró una pequeña encomienda en el Collao (Caquixana, al noroeste del Lago Titicaca). Esto, tal vez, se debiera a que el arzobispo dominico fray Jerónimo de Loayza estuvo presente en Guaynarima en 1548; o, tal vez, al propio pacificador Gasca, que usó de sus servicios de intérprete durante la campaña final que culminó en Jaquijahuana (abril de 1548). Sea como fuere, su vecindad en el Cuzco data de esta época. La llegada en setiembre de 1551 del virrey don Antonio Mendoza (que venía de gobernar México) originó una orden para que Betanzos escribiera su versión de «los hechos y vidas» de «los yngas». El título de este relato es Suma y Narración de los Yngas. La redacción debió terminarse antes de la prematura muerte del virrey, ocurrida en julio de 1552. Consta la crónica de dos partes, la primera con 48 capítulos, en los que se desarrollan los «hechos» de los gobernantes hasta Huayna Cápac. Dentro de este marco, se privilegia, por cierto, el relato de la época de Ynga Yupangue Pachacútec. La segunda parte presenta 34 capítulos: relata las rivalidades entre Huáscar y Atahualpa, la llegada de Pizarro (desde una interesante óptica indígena) y la resistencia de Manco Inca hasta su asesinato en Vilcabamba. El capítulo 33 termina con las negociaciones de 1549 de Gasca con Sayri Túpac. El capítulo 34 es un añadido posterior, que señala la voluntad de nuestro «intérprete-cronista» de bajar del Cuzco a Lima para ponerse a órdenes del virrey Marqués de Cañete, como embajador ante Sayri Túpac. Cañete llegó a Lima en julio de 1556 y, poco antes de la Rebelión Gironista, había sido derrotado (a finales de 1554). Betanzos, tal vez, buscaba hacer méritos para limpiar actos rebeldes en esa coyuntura. Al Cuzco había llegado el nuevo corregidor licenciado Bautista Muñoz en setiembre de 1556, con órdenes del virrey para negociar en Vilcabamba, y había logrado que doña Beatriz Coya preparase una embajada a su «sobrino» Sayri Túpac en la persona de Juan Sierra, mestizo «primo» del inca. Desde Lima, Betanzos y un dominico, fray Melchor de los Reyes, fueron al Cuzco y toda la embajada partió a Vilcabamba por abril de 1557. Según el cronista Diego Fernández, «el Palentino», Betanzos y el fraile quisieron adelantarse a Juan Sierra, pero finalmente el inca prefirió hablar con «su primo». 13
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