Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

cédula de encomienda de 1548, le da 15 años en el país, lo que significaría haber llegado en 1533, con apenas 14 años de edad. Es muy probable que haya estado en Lima para el cerco de la ciudad de 1536, durante la rebelión de Manco Inca, pues su crónica relata estos hechos con algunos detalles particulares, dignos de un testigo presencial. Una fecha ya segura es 1537, con Pizarro antes de la Guerra de las Salinas en contra de Almagro. Con todo, no hay prueba documental directa de su relación con el Marqués Gobernador. Sin embargo, el hecho de haberse casado hacia 1544 con doña Angelina Yupanqui, concubina que acompañó a Pizarro hasta su muerte (en junio de 1541), lo convierte en alguien cercano al clan Pizarro (como el paje de Hernando, Francisco de Ampuero, que en 1537 fue casado con la primera concubina de Francisco Pizarro, doña Inés Huaylas Yupanqui). En esta época inicial, Betanzos aprendió el quechua, la variedad «costeña» conocida como quechua chinchaysuyo, entonces considerada la «Lengua General del Ynga». Debió hacerlo gracias a una vinculación a los dominicos, incluso al propio fray Vicente de Valverde, uno de cuyos libros adquirió en febrero de 1542, al rematarse los bienes del difunto primer Obispo del Cuzco. Decía Betanzos al inicio de su crónica que había elaborado una doctrina cristiana y dos vocabularios, incluyendo la traducción de oraciones al quechua, «en seis años de mocedad que en él gasté». En la cédula de 1548, se mencionan estas obras, que debieron redactarse entre 1538 y 1544, año último en que se casó (y dejó la «mocedad»), en edades que van de los 19 a los 25 años. También, en este periodo, se sitúa su participación en las llamadas Informaciones de los Quipucamayos al licenciado Vaca de Castro, llevadas a cabo en el Cuzco a inicios de 1543. Su matrimonio con doña Angelina le debió significar prestigio y una pequeña encomienda cuzqueña, Larata, en Cotabambas (actual región Apurímac). Esto y sus vinculaciones pizarristas lo pusieron del bando rebelde a la llegada del Virrey Núñez de Vela en 1544. Respecto a ello, según el cronista Gutiérrez de Santa Clara, se halló en la campaña de Charcas, muy cerca de «el Demonio de los Andes», Francisco de Carbajal. En 1545 y 1546, permaneció junto a Carbajal, y denunciaba ante él a los que querían matarlo. Treinta años después, uno de estos conspiradores no dudaría en declararlo así, a lo cual agregó que, además, en época de la Rebelión Gironista (1552-1554) el «intérprete-cronista» Betanzos se halló también «en deservicio de Su Magestad». Separado de Carbajal en 1547, 12

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