390 César Castro técnico, a desempeñar la altísima función que le corresponde en manos de bibliotecarios profesionales que, a la vez, sean maestros» (Basadre,1960, p. 113). Sin embargo, la asignatura de Bibliotecología, al parecer, no habría sido implementada plena y adecuadamente en las Escuelas Normales del país, tal cual había propuesto Basadre, por falta de profesores idóneos para su dictado. En 1967, un estudio de la Asociación Peruana de Bibliotecarios presentado a las Mesas Redondas Bibliotecológicas de Lima da cuenta de que del total de escuelas normales del país solo dos mantenían el curso en mención y, probablemente, con objetivos un tanto distorsionados (Fénix: revista de la Biblioteca Nacional, n.º 18, Lima, 1968, p. 138). Una vez más la falta de continuidad y el empirismo se ensañaban con otra de las medidas trascendentes que Basadre, visionariamente, había intentado introducir en el programa de formación de profesores, ya que, de haberse mantenido tal curso, sus resultados hubieran acarreado cambios radicales en la calidad del proceso educativo a partir de la organización de bibliotecas y su correlato en la formación del hábito lector y habilidades en el uso de fuentes de información.196 Fomento del hábito de lectura Toda actividad a favor de las bibliotecas está dirigida, finalmente, a fomentar el hábito de la lectura en los diferentes niveles educativos y en la población en general. En este caso, una medida específica dispuesta por el Ministerio de Educación, en 1957, fue la edición 196 En 1982, un proyecto similar al de Basadre, denominado «Incorporación de la Asignatura «Organización y Manejo de Bibliotecas Escolares al Currículo de Formación Magisterial», fue aprobado por el Ministerio de Educación, sin resultados concretos.
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