34 César Castro estricto; tomaba decisiones que ya nadie le hacía cambiar; a los trabajadores nos pedía que utilicemos la cabeza, antes que la fuerza bruta, para trasladar los libros y periódicos chamuscados del incendio al local prestado de Bellas Artes» (entrevista llevada a cabo el 29 de mayo de 2009 a las 9:00 h). Así era Basadre, un hombre disciplinado, metódico, reservado y exigente, consigo mismo y con su entorno. Por su parte, los bibliotecarios9 que compartieron tareas con Basadre recuerdan de él su liderazgo, su personalidad, su disciplina en el trabajo y la fuerza psicológica de sus palabras, que los alentaban a seguir en la brega. Ricardo Arbulú, egresado de la primera promoción de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, rememora algunos pasajes: «Para nosotros Basadre era una especie de ídolo porque era un hombre que trabajaba mucho más que nosotros, nos vigilaba y asistía en nuestra congoja con alimentos» [Arbulú, como se citó en Corzo, 1993, p. 39]. Del mismo modo, Cristina Duarte, otra de sus discípulas, ha escrito sobre su profesor de Bibliografía en la Escuela Nacional de Bibliotecarios lo siguiente: «Las exposiciones del Dr. Basadre revelaban profundo conocimiento; su persona transmitía calma y sabiduría. Tenía ojos pardos muy expresivos y bellos. Todo el mundo lo trataba con veneración y gran respeto. En aquel entonces aún yo no sabía que se trataba de una eminencia intelectual y persona de elevada calidad moral [...]» (Duarte, 2010a). Lucila Valderrama responsable de la Oficina de Bibliografía Nacional y Ediciones de la Biblioteca Nacional en los años posteriores a la renuncia de Basadre, recuerda que uno de sus «deberes» no oficiales era llevar a la casa del exdirector las últimas publicaciones de la institución —Anuario Bibliográfico, Boletín o revista Fénix, las tres creadas durante su gestión—. «Los ojos le brillaban de emoción», relata, «cada vez que le entregaba un nuevo número y celebraba con 9 Entre las bibliotecarias entrevistadas para esta investigación se encuentran: Carmen Checa de Silva, Antonieta Ballón, Lucila Valderrama y Maruja Bonilla, egresadas de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, promoción 1945-1947, quienes trabajaron en la Biblioteca Nacional del Perú.
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