328 César Castro diría que «no es obligatorio que las Escuelas de Bibliotecarios, para vivir y desarrollarse, dependan de un Alma Máter universitario», respaldando su afirmación en las Escuelas de Dinamarca, Noruega, Inglaterra, El Vaticano, Francia, Río de Janeiro, Buenos Aires (Basadre, 1947, p. 28). También, otro factor que desanimaría a Basadre anexar la Escuela a la universidad, concretamente a la Universidad Mayor de San Marcos, habría sido la situación de recurrente inestabilidad de esta casa de estudios a causa de una serie de problemas, desde administrativos y presupuestarios, hasta políticos, condición esta que habría hecho inviable el futuro desarrollo de la joven Escuela. Además, un año atrás, en 1946, la mencionada universidad había desestimado el proyecto de creación del instituto bibliotecario que comprendía también la apertura de un centro de formación bibliotecaria, lo cual haría prever la poca o nula factibilidad de que la Escuela fuera acogida en esa universidad. En todo caso, Basadre, al decidir que la Escuela subsistiera en su ubicación original, preferirá una opción que representaba en ese momento estabilidad y eficacia. Por ello, Basadre, en sus memorias de bibliotecario (1975b), cuando se refiere al futuro de la Escuela de Bibliotecarios, dice: «quedó para el futuro la tarea de desligar a la Escuela de la Biblioteca Nacional, para desarrollar e intensificar sus proyecciones, hacerla influir directamente sobre la vida del país, renovarla constantemente trayendo personal docente extranjero, dar carácter universitario a sus estudios, ampliar sus objetivos en un sentido social y documental» (p. 92). En 1979, ya retirado de la actividad pública, pero siempre vigilante de la marcha de la Biblioteca Nacional150 y del desarrollo bibliotecario nacional e internacional, Jorge Basadre explicó en detalle su antigua tesis, esta vez, a los estudiantes de la 150 Lucila Valderrama, bibliotecaria discípula de Jorge Basadre y antigua editora de la Bibliografía Nacional, en una entrevista concedida al autor del presente trabajo, confesó que, a través de ella, Basadre recibía todas las publicaciones de la Biblioteca Nacional, incluso, antes de que la Biblioteca se las enviara formalmente, hecho que celebraba alborozado Basadre.
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