Jorge Basadre : vida y obra del ilustre bibliotecario peruano

300 César Castro al nacimiento del primer centro de formación bibliotecaria en el Perú, como un elemento fundamental de la reconstrucción de la Biblioteca Nacional, proyecto con el que estaba comprometido su gobierno. Ese día Jorge Basadre, en un documentado discurso, destacó los objetivos de la moderna biblioteca en la sociedad y luego la misión de la Escuela. Las clases se iniciaron en medio de gran expectativa, por ser el primer curso que se dictaba en el Perú y por la importante presencia de profesores extranjeros, gracias al Comité Norteamericano. Las jornadas de clases fueron intensas y agotadoras según versión de profesores y exalumnos, como se puede colegir de la relación de asignaturas y la carga horaria, sobre todo de Clasificación y Catalogación. Se sabe también que fueron muy pocas las asignaturas que gozaron de la preferencia de los alumnos, principalmente las conducidas por los profesores americanos que no sabían español: Raymond Kilgour y Elizabeth Shearer. Sobre el particular, Ricardo Arbulú, uno de los alumnos regulares del primer curso, recuerda lo exigente que fue ese curso: «se nos impuso un horario leonino: de siete de la mañana a nueve de la noche, sin considerar refrigerio en ningún momento del día», para seguidamente explicar la secuencia de un día clases de la semana, en la forma siguiente: en las mañanas, con Administración de Bibliotecas, a cargo de R. Kilgour, que no sabía español; seguido de Clasificación con Jorge Aguayo, que era el curso estrella, el curso más extenso y muy interesante, y luego el de Bibliografía, con Jorge Basadre, que se caracterizaba por sus clases magistrales. Ya por la tarde, continúa Arbulú, la jornada se reiniciaba con Bibliotecas Infantiles a cargo de Margareth Bates — que no era el fuerte de Arbulú— seguido de Catalogación, a cargo de Josephine Fabilli, de quien valora mucho su paciencia y la enseñanza personalizada en la elaboración de las fichas de catalogación, primero a mano, luego a máquina de escribir. Más tarde, Alberto Tauro con Historia del Libro, para terminar, nuevamente, con el curso de Administración, de Shearer, que tampoco sabía español.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx