Jorge Basadre : vida y obra del ilustre bibliotecario peruano

179 Jorge Basadre. Vida y obra del ilustre bibliotecario peruano anunciaban un triste final para la «humillada biblioteca», como la llamaron algunos lectores en sus cartas de solidaridad con la Biblioteca después del siniestro, lo que no eran sino tardías e inútiles lamentaciones. Incluso, un prestigioso historiador68 se encargó de recordar que, con el incendio, el Perú había perdido uno de sus más «preciados tesoros» por desidia del Estado (La Prensa, 13 de mayo de 1943, p. 5). Luego de conocer las diferentes versiones y probables causas del siniestro, siempre en el plano de lo probabilístico —y sin la menor intención de menoscabar su prestigio como historiador y erudito en materia bibliográfica y privilegiado conocedor de los fondos de la Biblioteca Nacional—, Romero ya no estaba en condiciones de seguir al frente de esta institución, que reclamaba cambios y modernización, como ya lo venían haciendo en Colombia, Brasil, Chile y otros países de la región. Es decir, hubo en el país una flagrante negligencia de parte del Estado por mantenerlo en el cargo y, sumado a todo ello, una omisión de la comunidad de lectores, en especial de los investigadores e intelectuales que, se mantuvieron impávidos e indiferentes ante el progresivo y visible deterioro de la biblioteca. En tales condiciones, lo que ocurrió con la Biblioteca Nacional en la madrugada del 10 de mayo de 1943, parafraseando a una de 68 Raúl Porras Barrenechea (1897-1960), prestigioso historiador y diplomático peruano fue, entre otros, quien, a los pocos días del incendio, escribió un sentido artículo: «Pasión y muerte de la Biblioteca Nacional de Lima» [Boletín Bibliográfico de la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Marcos, vol. XIII, n.os 1 y 2, julio de 1943, pp. 1-9]. Aquí hace una semblanza sobre los principales hitos de la Biblioteca Nacional y un recuento de las principales joyas bibliográficas que ella atesoraba hasta antes del incendio y las que habría perdido, llegando a la dramática conclusión: «la destrucción, es el epílogo lógico del largo calvario de la inteligencia en que hace mucho años vive el Perú. La Biblioteca carece de fondos para libros, para estanterías y para guardianes, mientras se gastan millones en sostener otras grandes empresas burocráticas [...] se prefiere el empirismo y la rutina a la tecnicidad y al espíritu de renovación [...] El resultado está a la vista; una gran deshonra para la cultura peruana, la mutilación de la historia y el remordimiento de entregar a las nuevas generaciones un bagaje espiritual inferior a aquel que nosotros recibimos de los grandes peruanos que hicieron y restauraron la Biblioteca Nacional».

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