172 César Castro El presente capítulo aborda los antecedentes, las políticas, las estrategias, las acciones y los resultados que comprendió el complejo proceso de reconstrucción que, en un plazo relativamente corto —menos de cinco años—, logró erigir la tercera Biblioteca Nacional, gracias a un trabajo tenaz, técnico y visionario, teniendo al Estado como principal responsable y a la solidaridad nacional e internacional como sus grandes aliadas. Y todo este conjunto de tareas fue conducido por Jorge Basadre. Antecedentes La historia de la Biblioteca Nacional está jalonada por una serie de vicisitudes. Fue creada un mes después de la proclamación de la Independencia nacional, el 28 de agosto de 1821, por el libertador José de San Martín (Argentina 1778 - Francia 1850) e inaugurada por él mismo el 17 de setiembre de 1822, como una institución social y sostén de la independencia, llamada a ofrecer a todos los individuos acceso a la lectura y a la cultura de todos los tiempos. Se formó sobre la base de la biblioteca personal del libertador, como bien registra la historia de este primer centro cultural65 y la biblioteca del antiguo colegio San Carlos. Sin embargo, al poco tiempo de su auspiciosa apertura, no solo fue víctima de la incursión de las fuerzas colonialistas (entre 1823 y 1824), sino que también enfrentó serias dificultades en cuanto a personal y provisión de recursos económicos para su sostenimiento. Más tarde, en 1881 sufrió la invasión de las huestes chilenas, que terminaron por convertirla en caballeriza y sus valiosos fondos saqueados impunemente. 65 Más de 550 libros que acompañaban al libertador en su campaña libertaria fueron la base para formar la colección inicial de esta biblioteca, que nació como una gran biblioteca pública destinada a culturizar el pueblo. De esa colección, luego del saqueo chileno y el incendio de 1943, quedaron algunos volúmenes.
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