Institución Evolución Femenina: Exposición de principios. Estatutos
-6- de ellos sin el consentimiento de su esposa, teniendo tam. bién ésta el derecho de exigirle rendición de cuentas. Esta independen-:i:i y gar:,ntías, que el derecho civil con- cede á la mujer alemana no han dado jamás lugar á tras- tornos en el hogar, sino que, por el contrario, contribuye á hacer más sólida la unión matrimonial, pues cuando ambos cónyugues tienen iguales deberes y derechos, la estimación recíproca y el respeto mútuo, garantizan la armonía y esta- bilidad de la familia. El trabajo de la mujer en la industria nos ofrecerá nu- merosos temas de estudio y problemas que urge plantear y resolver entre nosotros, siendo los más premiosos la protec- ción á la maternidad, cuando menos en 'el período inmedia- tamente anterior al alumbramiento, el amparo de la infan- cia proletariada y la higienización. La delincuencia femenina y la prostitución, son horribles plagas sociales que precisa estudiar profundamente, en sus causas generadoras, para encontrar los medios de combatir- las y prevenirlas eficazmente. Siendo la primera y más noble misión de la mnjer la de la maternidad, no en el restringido sentido meramente fisio- lógico, sino en su augusto rol de educadora; de forjadora de la moral doméstica y social, es nuestra íntima convicción y la sostendremos en todos nuestros actos, que la base de la cultura de la mujer debe ser la enseñanza amplia, metódica y cientí-6ca de la Economía Doméstica: consciente la mujer de sus trascendentales deberes para con la familia; apta pa- ra cumplirlos; penetrada de la importancia de la Higiene y de la Puericultura para la salud del niño y el perfecciona. miento de la raza, puede la mujer adquirir la cultura litera- ria artística ó científica más ámplia; puede practicar las profesiones liberales; puede ejercer la plenitud de los derechos civiles y políticos, sin que pierda las características de su personalidad femenina. Prueban ini aserción, en general las mujeres australia- nas y filandesas que cumplen los deberes políticos sin menoscabo de las funciones del hogar; y en particular la se- ñora Concepción Arenal y la condesa de Pardo Bazán, emi. nencias de fecunda labor intelectual y perfectas madres. Mas bien la ignoranci~ de la mujer, la carencia de ele- vados ideales que ennoblezcan su espíritu y orienten su ac. ción, la frivolidad de 1 1 vida, el ocio y la molicie, anulan la personalidad femenina, atrofian sus hermosas facultades, convirtiéndola en un mero ornato del hogar, en un ser inep- to, ó lo que es más grave aún, en juguete de las pasiones vo- luptuosas y vanas, en tirana cruel del hombre, en mala es- posa y peor madre. ¡Cuántos ejemplos no tenemos de esta
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