Institución Evolución Femenina: Exposición de principios. Estatutos

verdad; así como también todas conocemos señoras tan ig- norantes de las nociones más elementales de las ciencias y de la Economía Doméstica, que es el esposo, el hombre ocupado en las profesiones liberales, en la administraci6n pública, el que tien_e que intervenir en detalles del régimen del hogar para evitar un desastre económico, ó salvar la salud v la vida de , los hijos en peligro inminente por la inepcia de la madre! El hombre lejos de beneficiarse con la cultura inferior de la mujer, que muchos estólidamente pretenden perpetuar, se perjudica en grado superlativo, pues desvc1 necidas las ilusio- nes del amor, descubre el abismo de ignorancia que lo sepa- ra de la compañera de su vi( la y se siente solo, incomprendi- do, sin una voz amiga que lo aliente en sus concepciones; sin una inteligencia leal que le esclarezca una duda; sin un espí- ritu noble que vibre en el entusiasmo de sus emociones inte- lectuales y estéticas. Cuanto mayor cultura alcañce la mujer; cuanto más li- berada sea por las leyes; cuanto mayor importancia se dé á su rol social, sentirá con mayor fuerza la conciencia de su dignidad, el sentimiento de la responsabilidad que le in- cumbe, su influencia determinante en el hogar y en la so- ciedad, y soltera, sabrá administrar sus bienes, ó buscar re- cursos en el trabajo si no tiene aquellos, tendrá mayor in- dependencia para elegir esposo, puesto que ya no es el ma- trimonio su única carrera, y no procediendo sugestionada por el mezquino interés, se determinará sólo por los dicta- dos del corazón, disminuyendo ese vicio social que se llama matrimonio de conveniencia, causa frecuente de gravísi- mos males. Casada, se equiparará intelectualmente á su esposo, compartiendo sus labores, aportándole quizá mayor cultu- ra; vivirá su misma vida en las más altas esferas del senti- miento y la idealidad. Como madre sabrá dirigir la educación psicohsica del niño desde la cuna, formándolo de cuerpo sano y vigoroso, de carácter recto y firme, de moral inflexible, de hábitos ho- nestos y laboriosos, forjando así al ciudadano patriota que reaccionando contra la decadencia, trabaje por el engrande- cimiemto de la Patria en un futuro próximo. Y cumplidos los deberes personales y los de la familia, impelida por nobles y elevados ideales de humanidad, resta~ rá una hora al descanso, á las meras diversiones, para cola- borar en alguna forma al bien social: fomentará Ja ed~ca- ción que moraliza y da aptitudes para la lucha por la vida; amparará al desvalido inerte en la miseria; defenderá al obrero explotado, á la mujer escarnecida; al niño abando- nado; al indio que gime en cruel esclavitud; combatirá las

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