Inocencia justificada contra los artificios de la calumnia
J7 úr) ba . a este contra d Obispo 1 se ha de suponer su at1xilio ., y apro.. b4don ; sin que aquel los hubiese declarado! At1n qt1ando et l\cbet... d h b • • ..t · 1· 1 " · · " ·' • • ·t- b e u ~tese ~Kio un ·1eroe 1 a a 4.,1ue scntHmentos .acruca a este ~ec1e ... t? ti No era el O~ispo el i:rimer , enemigo,. que afrontaba ms dcsig~ mos , para frmtrados el primero ?, ,, Pero uno de los hechos que dcrnuesrrah con mayor evldenda la falsedad de esta calumnia ., es, c1ue en la dilatada confesion 't que cspcdalme.nte con el ob;ero de descubrir Ja ccmtmicadon inas kve del Rebelde con d Obhpo, ~e tcmó á el ; y á }os dtmás reos , sin omitir aquellos horrow~os , y ba1bar~s medios _ con que á co~ta dd dolor se pretende . extraher mas bien 1a dedarncion del defüo q!.te s~ supone , que esclarecer fa verdad ., el Rebelde negó constantemen– te haber recibido carta alguna del Obi&po , apu1bandole Ja muerte de 5t1 Corregidor, ni con otro . <-1t1a1quic1a asunto inctifcreo re.• Asi consta de Jos proc~sos formados á 1os Reos~ Consta también del Documento s 6. que la t 1 isper:1 de los su◄ pHcios; se presentó d Obi~po á los _que iban á rnfr1r la exccudon, con d fin de exhorta.rlo_s , y penuadir los á la estrecha obiigaóon en que estab;m de d~darar todos los compJices 1 particulaunemc Ectc~ias– ticos, que les lmbit~sen p1e~tado aux;lio, consejo , ó aprob acio n para fa subkvacion ,, y 5Us exce~o5 ; ~iendo tanta 1a eficacia , y t.rn ener– gicos los sen'timicmos , Glle ostentó el Obhpo para aba d los á cst~ deber , que arrancó tiernas lagrimas de todos los e.xpcltadores de es– te a~ro , de qu.e lo focron lo~ primeros Gefos 1 a~i Mi.Iitarr.::s, como Se• cu lares, Cablido Eclesiastice, y Prela~os Regulares, verdaderamente digno de fa. conmodon•. En cfrtto no f~eron vanas .sus. solicitudes , pues movido de ellas tUpolito Tupa-Amaro, hijo del Insurgente, declaró lo qne hasta entonces había ocnlrado , praélka11do lo mis1110 5u Pa,;it dre Josef Gabriel, fa 1nuger de éste , y I.1 Cacka de Acos.• Documen•· to s 7~ . . , . No _ habrí quien no tenga por superfluo detenerse desphes de tantos hechos á reflexionar. A fa verdad; es nece sario tener ab!)ofu..; ta carencia de razon , ó suponeda en el Obispo ., p.ua creer, que !)icn– do Autor de.l dd~to que cond¡ enaba al Rebeld e , tu,,iese J,1 re- 1nerarfa intrepiJéz de presentar.se á el 1 en un estado en qüe el hom 4 bre no tiene interés, que no lo . obligue á dedt fa verdad, y exhor...– tarfo con la mas e1oquente eficacia á hacer decJaradon de los com• plkes de su atentado criminal. És preciso contemplar al Rebelde ert una de estas dos circunstancias ;- ó en la tie . ún culpable obstinado; scmible solo á las furias de la ira, y la pasion, ó como .tlil pecador arrepentido del mas vivo dolor de sus defeá::os , y poseido de Jos te..; mores d: una eternidad '> que le esperaba por instantes. Pues en qual,.¡ quiera de estos dos ca,os que se Ic quiera suponer, nó es pmiblc ocul..1 tase fa complicidad del Obispo.. No en el primeroª · .. No h~y alguno que ignore los horrorosos efeél:os de la de◄ iesperadon. No es necesario haber sentido ésta pasion , para_ ~abet que el desgraciado. que se rnmetge e.n ella 1 levanta e11 su pecho una tempesrad en que quisiera embolver al Mundo entero. Rodeado d~ fas imagenes mas füne~tas d~l horr~r , et unico deseo qt!e se de~p1er~a c11 su Alma, es el de la de~trucc1on, y su placer com1~te en las rui– nas. i Y será ci cible, que en esta sitüadon perdonase el Rebelde al lll1)1ll0, qu~ se lai babia preparado tan tettibles? ~ Al qne lo imul~ ta1
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