Inocencia justificada contra los artificios de la calumnia
destino a Cuzco y Lima. Las acusaciones de Arriaga y su sobrino Balza de Verganza formarían la base para La verdad desnuda o las dos faces de un obispo. Escrita en 1 780 por un imparcial religioso, obra del sobrino e inédito hasta 1943. El lenguaje es duro: el autor llama a Moscoso «enemigo del Rey y del Estado>>, «hombre ignorante, rencoroso y codicioso>-> y lo declara «homicida de Arriaga» 20 • La defensa y las acusaciones propias de Moscoso y Peralta, menos subidos de tono pero cargadas de un tono enérgico, conforman el centro de esta obra, Inocencia justificada. Todo esto cambió con la ejecud6n de Arriaga el 10 de noviembre del mismo año. Para los aliados y parientes del corregidor, el obispo había firmado su sentencia de muerte al excomulgarlo. Las rencillas continuarían en Coporaque y otros pueblos hasta pocos días antes del inicio de la rebelión. No debe sorprender que los enemigos de Moscoso entendieran y presentaran la ejecución de Aniaga como resultado de una serie de maniobras subversivas dirigidas por el obispo 21 • Casi inmediatamente después de la muerte de Arriaga, estos comenzaron a denunciar la inmunidad eclesiástica y el poder económico de Moscoso y Peralta, «como los asesinos de aquel recommendable Ministro del Rey están atrincherados en la inmunidad más sagrada, sostenidos de las primeras autoridades; y como además poseen, sobre unas riquezas inmensas ... » 22 • La retórica del «Fundamento Primero>.) de La verdad desnuda refleja la frustración de Balza de Verganza. Con el Cuzco en pie de guerra y los tupamaristas avanzando a una velocidad sorprendente en los últimos meses de 1780, autoridades virreinales como el visitador José Antonio de Areche desoyeron las acusaciones y reconocieron más bien la importancia de Moscoso en la defensa de la ciudad. Por más desacuerdos que existiesen en tomo a aspectos logísticos de la guerra contra los tupamaristas, sobre todo en la segunda fase a partir de la ejecuci.6n de José Gabriel y Micaela Bastidas en mayo de 1781, la lealtad del obispo nunca fue puesta en entredicho 23 • Nuestra investigación demuestra que el obispo fue infatigable y efectivo en su esfuerzo por derrotar a Túpac Amaru y sus hu.estes 24 • Antes de la muerte del corregidor Arriaga, Moscoso bien pudo haber tenido simpatía con ciertos curacas -con quienes habría compartido su malestar por las refonnas fiscales-, y con los criollos críticos al sistema virreinal, pero una vez iniciada la rebelión, el obispo utilizó todos los recursos a su disposición como líder máximo de la Iglesia cuzqueña para derrotar a los rebeldes. Desde su sede en Cuzco, Moscoso y Peralta realizó importantes donaciones, organizó a los realistas en la ciudad, y aseguró la unión y activismo de los sacerdotes en la ciudad y la zona afectada por la rebelión. Obligó también a los curas doctrineros a quedarse en sus parroquias durante la rebelión, formando una especie de quinta columna realista. Túpac Amaru y Micaela Bastidas no sabían qué hacer con ellos pues su religiosidad y su estrategia de buscar una alianza multiétnica les impedían usar la violencia contra los sacerdotes. Sin embargo, los curas realistas que operaban en la zona rebelde avudaron a levantar la 2 ° CDIP, «Antecedentes», La verdad desnuda, II, 1, pp. 498, 570, 592 son algunas de las perlas retóricas. 21 Los eventos son descritos por Bacacorzo, Don Juan Manuel, pp. 44,4.5. 22 CDIP, «Antecedentes», La verdad desmwa, p. 463. 23 Zudaire, D. Agustín, pp. 463A64, resume esta compleja relación entre el visitador y el obispo. 24 Actualmente me encuentro escribiendo una historia de la rebelión de Túpac Amaru para Harvard University Press (a ser publicada en 2012), en cuyo capítulo cinco analizo el rol de la Iglesia y del obispo Moscoso en particular. - 12 -
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