secundaria el 47%; y con superior el 31%. El distrito más importante de residencia era San Juan de Lurigancho con el 46%, Villa El Salvador con el 10%, Puente Piedra 3%, Lima Cercado 3%, Rímac 3%, Chorrillos 2%, Comas 1%, La Victoria 1%; y de otros distritos 8%, aunque un 23% no proporcionó datos al respecto. 63% de los que habitaban en San Juan de Lurigancho lo hacían en Las Flores, Esto la convertía también en la zona con mayor ocupación en todo Lima Metropolitana con el 29%. Información más detallada al respecto puede verse en Narváez (2005: 92-94). 4. LAS FIESTAS Dos eran las fiestas más importantes del Centro Representativo: la de carnavales en febrero y la de aniversario de la institución en diciembre. Dichas fiestas, aunque tenían fechas específicas, se celebran los fines de semana más cercanos a dichos días. Diversos motivos, como el no poder juntar los fondos necesarios, en ocasiones retrasaban las fiestas unos días o incluso semanas. Hubo otra fiesta que se celebró hasta el año 2003, la del Señor de Burgos, patrón de Huánuco, (octubre). Sin embargo, no era una fiesta oficial de la institución, sino de una de las familias socias que hacían uso del local; aunque de todas formas fue una fiesta importante para la comunidad de migrantes de Chavinillo hasta que dejó de celebrarse tras la muerte de su principal promotora. Las fiestas se organizaban con el sistema de cargos, en donde uno o más padrinos, o a veces una familia, organizan parte de la festividad. Así, en la fiesta de aniversario había un padrino de banda, otro de negritos y otro de la fiesta en general. También había padrinos que donaban «castillos» y «vacas locas» (fuegos artificiales) y traían las comparsas de danzas típicas huanuqueñas como las de «negritos» y «pallas». En los casos estudiados, parecía haber cierta coordinación previa entre el padrino de la fiesta y el que quiere serlo. De esta forma, no había sorpresas a la hora de la elección. Una vez que se decidía quien sería el próximo, se hacía una ceremonia llamada «trukay» en la que se le entregaba al nuevo padrino una batea de plástico o cajas de cartón forradas con papel regalo llenos de frutas y unos panes redondos o con forma de niños llamados «guaguas», y este firmaba un cuaderno de actas donde quedaba registrado su compromiso (Fig. 2). Fig. 2: Trukay. Fiesta de aniversario del Centro Representativo en el año 1998 (Foto Joaquín Narváez). El nuevo padrino debía entonces dedicarse el resto del año en reunir el dinero suficiente para la fiesta. Por ejemplo, si era padrino general de la fiesta debía financiar las comparsas de danzantes, la banda, la comida y bebida. Si era de carnavales, debía conseguir el árbol, adornarlo y transportarlo, etc. Ya que los gastos podían ser costosos, podía ayudarse con «polladas» o «pachamancas» invitando a familiares, vecinos y socios. Al preguntar por qué aceptaban los cargos, varios contestaban que podía ser por el entusiasmo
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