como esclavos por orden del virrey Diego Ladrón de Guevara los líderes Francisco Congo y Manuel Lucumi fueron condenados, respectivamente, a la horca y al descuartizamiento y, el palenque que se ubicaba en la zona pantanosa de Huachipa fue incendiado. Nosotros consideramos que Francisco Congo es un héroe, un luchador que buscó la libertad de los de su casta. Sería recomendable que en algún momento el distrito decida darle un merecido reconocimiento. ¡ , . • .. ,/(/ • . . • ,////l"//;z-;;.. ,¿ A,¿,, ,4; ✓/440,,,f',v,,,,,. _7h n ~ 1~h f'~n</1',,,~/ rl'/ • f!.- h,w, " ~ ;¡6¿ d .. ,,!?.,,.. w~;,;,,,,,"'k _,,,, ~ _,,, / dl'~":,7 .,.. ll7 ,AS,- r.,.,,, ,,. /~'y",,;. r/ ,4,,t>h,.. g,_,-,,. /7~Ku,/, / ~ .. , l'A--r~,,,. -4 • .,.....,,;...o/,.,,~~~7...-✓/""•· ~,, ,.,,· ¿h~f'Ú ¿ • #'~•,/ /Hfl,,,d ¿ ,_f,,--1/,,,.,.f'H~, /4,_,4 ,,./ t?f;, ,,.r,: h//4r . • Fig. 2: Libro de bienes de la Iglesia San Juan Bautista de Lurigancho, 1824. Archivo Arzobispal _., de Lima. Para 1780, las propiedades de San Juan de Lurigancho son censadas, siendo registradas un promedio de 23 haciendas existentes en la época. La vida señorial, es decir, el gasto improductivo, hace que las haciendas queden gravadas con fuertes deudas, tal es el caso de la hacienda Palomares (La Huayrona), cuyo dueño Don Gaspar Pérez Vuelta, funcionario gobernador de la Villa de Huancavelica, gastó en el matrimonio de su hija la suma equivalente al valor de su hacienda, esto ocurre en 1743. La producción de dicha hacienda estaba basado en el cultivo de zapallos y maíz, también se siembra alfalfa para la alimentación de las recuas de mulas, producto estimado en toda la ciudad de Lima. No se registran indios en los inventarios de las haciendas, mas en los contratos de venta, las haciendas muchas veces refieren que cerca de estas propiedades hay indígenas, como es el caso de la hacienda de Santa Ana de Buena Vista, al venderse la hacienda el nuevo dueño tenía garantizada una nutrida fuerza laboral de nativos. La hacienda Altillo (Caja de Agua), ya en épocas cercanas al urbanismo local, se dedicaba a la producción de frutas y era considerada como un "modelo de producción'' de la mediana propiedad del valle de Lurigancho. La condición nobiliaria era muy importante para los españoles, así como el tener propiedades y servidumbre, sucede así con la familia Santa Cruz, cuya estirpe en España data del siglo XIII. En esta nueva tierra obtienen un título nobiliario por sus luchas contra los moros (judíos) en la reconquista del citado país, los primeros Santa Cruz llegan al Perú a mediados del siglo XVII, ganando puestos públicos. El 18 de abril de 1695 con una cédula real del Rey Carlos II este le concede la denominación de Conde de San Juan de Lurigancho al general Don Luis de Santa Cruz y Padilla, quien fundara un mayorazgo el 3 de Agosto de 1705. Más adelante, dicha familia se enlazaría con otra poderosa casta del referido valle: Los Marqueses de Otero, acreedores de ese título desde 1692. Francisco de Castrillón, el Marqués de Otero, deja en 1796 una considerable fortuna en su testamentaria, en ese documento se refleja el poder inmobiliario de su hogar; joyas, carrozas, sus retratos y una servidumbre de esclavos domésticos a disposición. Entre otras referencias están la típica chacra con la casa del mayordomo, el oratorio, ganado vacuno, alfalfa y esclavos, el principal valor de su propiedad.
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