San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

Aproximadamente hacia el año 1575 se funda el pueblo de Indios de los Lurigancho, llamado inicialmente «Todos los Santos de Lurigancho»; posteriormente los españoles le otorgan un santo protector, San Juan Bautista; de ahí viene el actual nombre de nuestro distrito, San Juan de Lurigancho. La reducción implicaba, necesariamente, reubicar a todas las comunidades indígenas (para usarlas como fuerza de trabajo) en espacios como haciendas, estancias, minas, etc. Un ejemplo de esto -que consta en documentos de la época- es que las tierras de Huachipa y Ancones del valle de Huachipa -pertenecientes a los indígenas- fueron expropiados y sus dueños reducidos al Pueblito de Lurigancho. Es así como se adjudica los terrenos en manos de los conquistadores españoles, así consta en censos y documentos de compra-venta de entonces. El proceso es llamado composición de tierras y fue realizado por el visitador Francisco Coello en 1593, quien encontró en la poca y difusa presencia de población indígena (muchos murieron a causa de las guerras, en las minas y como producto de las nuevas enfermedades), el fundamento para la aplicación de este mecanismo que permitió la concesión de tierras. En estos suelos, los conquistadores desarrollaron cultivos, estancias de ganado y espacios destinados a la particular crianza de porcinos. Fig. 1: Jacinto Solari muestra la imagen colonial de San Juan Bautista. La imagen fue recuperada de los escombros de la antigua iglesia que se derrumbó con el terremoto de 1940. Durante el siglo XVII se consolida la creación de haciendas en el valle de Lurigancho. A mediados del siglo XVIII se hace notorio el gran desarrollo de las mismas, sobre todo el de las medianas y pequeñas (llamadas chacras), siendo la mano de obra esclava la principal fuerza de trabajo y la que, además, reemplazaría a los indígenas en el desarrollo de las actividades agrarias. Las duras jornadas de trabajo y el maltrato al que los esclavos africanos fueron sometidos, sentaron las condiciones necesarias para la formación de aldeas cimarrones (esclavos que buscaban su libertad, fugándose de la opresión española), esas aldeas se convirtieron en una organización social de lucha llamada palenque. El famoso Palenque de Huachipa- estudiado por los historiadores Carlos Lazo García, y Javier Tord Nicolini- data del año 1711, y tiene como líder principal a Francisco Congo, alias Chavelilla, quien logra unir a todas las castas negras, formando -en contrapartida de las haciendas colonialistasuna unidad económica colectiva, doméstica y de lucha. En el año 1713 por Real Acuerdo de Justicia se formó una comisión encargada de liquidar el referido palenque; el general Don Martín Zamudio, corregidor de Huarochirí, y Don García Mogollón, hacendado representante del valle de Huachipa, ejecutaron dicha tarea. Tras una desesperada resistencia los cimarrones son reducidos y vendidos

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