Fig. 3: Óleo de Gerónimo de Aliaga, actual conde de Lurigancho El V conde de Lurigancho, don Sebastián de Aliaga y Colmenares, es señalado en particular como uno de los personajes de mayor relevancia social de su época y, también lo fue desde el aspecto económico; ya que al casarse con la condesa de Lurigancho-doña María de Santa Cruz y Querejazude quien obtuvo el título- se unieron dos títulos: el marquesado de Zelada de la Fuente y el condado de San Juan de Lurigancho, junto a toda la riqueza de ambas familias. Tal posición social posibilitó a este conde ejercer importantes cargos. Además de presidir la Tesorería de la Casa de Moneda, fue Corregidor y jefe de Justicia Mayor de Chancay, también fue Alcalde Ordinario de Primer voto en Lima (1775), fue también jefe militar del Regimiento de la Nobleza y de los Guardias del Virrey, de quien era amigo personal. Los descendientes de este noble son los mismos descendientes del conquistador capitán don Jerónimo de Aliaga, quienes hasta hoy residen junto a palacio de gobierno, en el solar que les correspondió en la distribución que hizo Francisco Pizarra al fundar Lima en 1535. En el Perú actual los títulos de nobleza no tienen vigencia, pero el estado moderno español reconoce los títulos que otorgó durante el coloniaje a los sucesores que acrediten sus derechos a estas dignidades; esto fue lo que hizo Jerónimo de Aliaga Derteano, quien rehabilitó el título de conde de San Juan de Lurigancho en 1958 también heredaron el título el recientemente fallecido Juan Luis de Aliaga Ascenso y su hermano Gonzalo. El otro título nobiliario que tenía la familia Aliaga, el marquesado de Zelada de la Fuente, fue rehabilitado el mismo año por Juan de Aliaga y Puente, siendo el actual marqués Agustín de Aliaga Fernandini. A fines del siglo XVIII, un litigio judicial que trataba el tema de la irrigación de las pampas de Canto Grande fue iniciado por Domingo Barcia. Las pampas de Canto Grande habían sido concedidas por el virrey con el carácter de tierras realengas y por ser, además, tierras eriazas que, según Barcia, «no ha havido quien cultive desde la creación del Mundo». Barcia las pedía para el cultivo de lino, cáñamo y frutos, generándose así un conflicto con la hacienda (monasterio) de Santa Clara. El canal de Santa Clara (canal Lurigancho) era el único que irrigaba la zona, por lo que, Barcia quería desviar su cauce a las tierras áridas de Canto Grande. Cabe mencionar que gracias a este pleito contamos con uno de los pocos planos coloniales de Lurigancho.
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