San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

pueden ser conceptuales o tecnológicos, y que deben estar en armonía con el decir, hacer y sentir de los agentes de desarrollo del sector. Cada persona, todo un pueblo, las organizaciones que lo componen -y que están contagiados con una actitud participativa- todos, obrando de manera conjunta, brindan posibilidades y condiciones para el desarrollo de exitosos procesos culturales. Para lograrlo se requiere la interacción entre los factores o dimensiones del desarrollo humano, donde hay que destacar el valor y la práctica de la cooperación en mutualidad solidaria, en procesos de maduración de la identidad, con una visión compartida del desarrollo. LA CULTURA COMO DERECHO HUMANO En el sistema internacional de derechos humanos, para el desarrollo de una diversidad creativa, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (en sus artículos 13 y 15) reconoce -entre otros- los siguientes derechos a todos los seres humanos: Igualdad entre el hombre y la mujer, Derecho al trabajo, Derecho a la seguridad social, Derecho a un adecuado nivel de vida, Derecho a la salud física y mental, Derecho a la educación, Derecho a la vida cultural y Derecho de beneficiarse con el progreso científico. Así, los estados están en la obligación de respetar, garantizar y satisfacer estos derechos. No podría darse un desarrollo aislado, no podría una persona estar sujeta o hacer uso de unos y no de otros derechos, pues estos son interdependientes. Por lo que en este caso, lo cultural es transversal a otros derechos o dimensiones de la realidad. En nuestro caso constatamos que las acciones de los gobiernos en todos sus niveles -en especial el municipio localno tienen capacidad para dar este enfoque, y menos para dar alcance a las necesidades relacionadas a los derechos culturales. EL DESARROLLO CULTURAL, UNA DIMENSIÓN DEL DESARROLLO HUMANO Desde la perspectiva del desarrollo humano asumida por las Naciones Unidas, en base al trabajo de Amartya Sen (desarrollado por Manbub Ul Haq) se ubica a la persona humana como centro del desarrollo, contrario a las cifras que arrojan estadísticas como las del PBI, que se concentran más bien en el crecimiento económico y que son tendientes a la exclusión y desigualdad; las cifras que se necesitan son aquellas que puedan reflejar lo correspondiente a la satisfacción de necesidades básicas y el bienestar social en todos sus niveles, incluido el aspecto cultural y educativo. El desarrollo humano busca el aumento de la riqueza de la vida humana en lugar de solo la riqueza económica (importante como medio, no como fin en sí mismo). Busca crear mejores oportunidades y posibilidades de elección para todas las personas, dar más libertad y más oportunidades para vivir una vida que valoren. En la práctica, esto significa desarrollar las capacidades de las personas para que las puedan usar. Esto sucede, en otras palabras, cuando las personas cuentan con las opciones de «ser» y «hacer», asegurando un planeta equitativo, sostenible y estable. Todo esto consiste en tener más posibilidades o libertad de elección. Nadie puede garantizar la felicidad humana y las elecciones que hacen las personas son sus propias decisiones. En su proceso debe «existir» un ambiente en el que los individuos y colectivos desarrollen plenamente sus potencialidades y tengan una oportunidad razonable de vivir unas vidas productivas y creativas que les satisfagan. El desarrollo humano también tienen como componentes a seis grandes dimensiones, expresadas en la denominada «Flor del Desarrollo» por Denis Goulet, estas son: económico, medio ambiental (ecológico), ético (espiritual), cultural, político y social. Estas dimensiones, son medibles con variables e indicadores que nos permiten planificar y hacer seguimiento a los procesos de desarrollo, no solo como responsabilidad de los gobiernos, sino de todos los actores del desarrollo.

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